viernes, 24 de febrero de 2012

El enigma de los Dioses

uando se habla de Egipto se piensa al instante en pirámides y faraones, en el río Nilo, en la ciencia de los sacerdotes, en las momias de los personajes ilustres que resucitarán algún día, en los templos maravillosos y en las estatuas monumentales. Los libros de historia se han referido, desde los tiempos de los griegos, con gran admiración al arte egipcio, pero ¿han explicado en todas las ocasiones la verdad? ¿Puede creerse con los ojos cerrados todo lo que se ha venido diciendo acerca del Antiguo Egipto o se han cometido errores, por ignorancia unas veces y con mala intención otras, para mostrar una faz de este pueblo y de sus obras que, en ocasiones, corresponde exactamente a la realidad?

Un Texto Que Consideraban Altamente Peligroso

Momia de Ramses II. Aunque han transcurrido más de tres mil años desde la muerte de este faraón, la pericia de los embalsamadores egipcios permite reconocer sus rasgos, que revelan un carácter firme. La cabeza está coronada por escasos cabellos, curiosamente teñidos de rubio.
Pocas personas han dejado de escuchar alguna vez el nombre de Ramsés, faraón que vivió durante el siglo XIII antes de Cristo: fue un gran guerrero que logró rechazar una invasión del pueblo hitita. Pero no fue por esta razón que ha logrado ser conocido entre nosotros. Su fama se la debe al descubrimiento de sus restos, en 1881. No hay quien no haya contemplado alguna vez en fotografía la momia de Ramsés, cuya cabeza se ha conservado perfectamente, con todo y sus cabellos rojizos; y su pésima dentadura ha venido a demostrar que debió sufrir en vida muy malos ratos. Su hijo, en cambio, hubiera pasado desapercibido de no haber ordenado quemar en cierta ocasión un libro que consideraba altamente peligroso.

Se llamaba Khaunas y tuvo ocasión de conocer una obra misteriosa, escrita por un personaje legendario acerca de cuya existencia muy poco logró averiguar. Contenía el libro terribles secretos. Su lectura concedía poderes sobre las cosas de la tierra, del cielo y del mar, revelaba una receta para resucitar a los difuntos y para dar órdenes a las personas, por lejos que se encontrasen. Quien leyera este libro sabría mirar al sol cara a cara, así como comprender el lenguaje de los animales.

¿Qué clase de libro era aquél que ordenó el faraón Khaunas tirar al fuego? ¿Un texto científico que no supo descifrar y por esta razón, igual que ha sucedido cada vez que un hombre ignorante se ha encontrado con algo superior a su entendimiento, le resultó más sencillo suprimirlo? ¿Existió en realidad aquella obra maldita o quiso inventar el episodio un cronista de la época, para rendir homenaje al buen juicio del soberano o para burlarse de las generaciones venideras?

Hay Pruebas De Que El Libro Existió

Toth era representado con cabeza de ibis, el ave sagrada del Nilo, en razón de su gran sabiduría, resumida en un misterioso texto.
Por fortuna, de vez en cuando se realizan en Egipto hallazgos que vienen a aclarar en parte algunos puntos oscuros de la historia. Unos arqueólogos encontraron en 1828 una estela de piedra del siglo IV anterior a nuestra era, cuya traducción informaba sobre el texto mencionado y aludía además a otras propiedades del mismo y al nombre del autor. Coincidía con el que dio el temeroso faraón: el divino Toth, a quien los antiguos egipcios representaban con cabeza de ibis, el ave sagrada del Nilo, a causa de su enorme sabiduría. ¿Y quién fue ese personaje llamado Toth?

Toth se presentó en Egipto procedente de un país situado más allá de donde se oculta el sol. Es decir, que vino del oeste, igual que otros dioses del firmamento egipcio. Su nombre recuerda de manera sospechosa al God anglosajón y al Gott germánico, pero de acuerdo con algunos estudiosos del tema tiene un origen atlante: Toth deriva de Tehutli. ¿Cuál era entonces el origen de ese Toth de quien se expresaban con tanto temor y respeto los egipcios?

¿Arribó de la Atlántida antes de ser borrado del mapa el legendario continente hundido en el océano en el corto plazo de una noche y un día? ¿De la lejana Hiperbórea acaso, llamada Tierra de Thule en las tradiciones escandinavas, que pudo estar entre Groenlandia e Islandia y que algunos autores identifican con la Gran Bretaña? ¿De las vecinas tierras del Sahara, antes de ser devoradas por las arenas del desierto? ¿O de un planeta ajeno al nuestro, según es opinión de quienes se han dedicado al estudio de los ovnis?

Debía Poseer Un Oculto Significado

Cuando Toth pretendía enseñar, por medio de su libro, a mirar el sol cara a cara, sin temor a dejar ciego a nadie, ¿qué deseaba decir? Posiblemente encerraba el texto un simbolismo difícil de aclarar: ¿que no se debe temer a la verdad y que es preciso enfrentarse a la realidad sin miedo a las consecuencias? Pero también pudo aludir el sabio a un instrumento que serviría para contemplar el Sol, los planetas y las luminosas estrellas, de cuya observación resultaría el cálculo de las fechas en que se producirían los eclipses. Y quién sabe si el tratado en cuestión contenía también secretos de medicina y de alquimia.
Para realizar satisfactoriamente el viaje al más allá, los egipcios debían cumplir con los ritos plasmados en lo que los egiptólogos han bautizado como Libro de los Muertos. Parte esencial de estos papiros consiste en hechizos y consejos para ayudar a los difuntos.
Cuando el faraón Khaunas ordenó la destrucción del libro de Toth -del cual, afortunadamente, lograron salvarse algunos fragmentos-, había pasado otrora su país por lo mejores tiempos.

Encontrábase Egipto en decadencia desde hacía un buen número de siglos. Muchos documentos del pasado habían sido destruidos, porque no eran comprendidos, igual que sucedería durante la Edad Media en Europa, cuando fueron quemados valiosos testimonios de la antigüedad.

Por fortuna, en el caso de Egipto llegaron un día los griegos a Egipto y quedaron tan admirados ante lo que vieron y ante lo que adivinaron, que se apropiaron de muchas cosas. Entre ellas, la figura del dios Toth.

Le cambiaron el nombre y lo convirtieron en Hermes Trismegisto, tres veces grande, supuesto fundador de la alquimia además de auténtico sabio, al decir de los filósofos esoteristas. Pero no fue Toth el único ser excepcional que, habiendo llegado del oeste, pasó su nombre a poder de los griegos.

Entre los dioses egipcios que los griegos harían suyos estaba Imhotep, quien realizó grandes cosas en Egipto. Además de ser el arquitecto de las primeras pirámides egipcias conocidas, que eran escalonadas y las levantó en la zona de Saqqarah, fue un médico genial. Poseía una técnica inigualable para realizar todo género de intervenciones quirúrgicas. Entre las más complicadas estaban la trepanación y las operaciones del corazón. Y existen testimonios que lo prueban.

Un documento escrito en lengua copta hallado hace unos años en la ciudad de Alejandría -los coptos eran cristianos de Egipto que decían descender de los antiguos habitantes del país-, que afirmaba ser copia de otro muy anterior, informaba acerca de cierta operación realizada con éxito notorio en tiempos de Djoser, faraón de la III Dinastía, que reinaba en Egipto en tiempos del famoso sabio Imhotep.

El papiro describía la operación en detalle: un oficial de la guardia recibió un lanzazo en el corazón, pero Imhotep, utilizando una técnica sorprendente, realizaría un trasplante de la víscera que devolvería la vida al militar.

Esculapio Y El Origen De La Vida

Los griegos relacionaron el caduceo de Mercurio con la figura de Esculapio, equivalente a Imhotep.
Debió saber tanto este Imhotep que, con justa razón, sus contemporáneos lo considerarían poco menos que un dios. A partir de su muerte era lógico que sus proezas crecieran de tamaño. Los griegos se fijaron en su persona y tomaron a Imhotep como modelo para crear a Esculapio, dios de la medicina. Y para hacerlo más suyo le dieron a Apolo, el rubicundo dios solar, de padre.

El símbolo creado por Esculapio había pertenecido a Mercurio, pero en sus manos se convertiría en el símbolo de la profesión médica. Dice la leyenda que Esculapio encontró un día en su camino a dos serpientes que luchaban furiosamente entre sí. Interpuso entre los dos reptiles su bastón y ambos se enroscaron al mismo hasta quedar inmóviles.

Así se formó el caduceo, que ha sido adoptado por todos los médicos del mundo occidental como su símbolo. Quienes se dedican al noble oficio de curar suelen pegar en el cristal de su automóvil una calcomanía con figura de bastón con dos serpientes enrolladas sin detenerse a pensar que su origen es completamente absurdo. Ninguno ha caído en la cuenta de que este caduceo posee una asombrosa semejanza con la molécula en espiral del ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN, elemento primordial de la vida que rige la herencia biológica y cuya estructura es conocida desde hace unos pocos años nada más.

¿Se trata de una simple coincidencia el hecho de que el caduceo y la estructura de la molécula de ADN, tal como aparece en los tratados de biología, sean casi iguales? ¿Significa, por el contrario, que Imhotep sabía sobre medicina mucho más de lo que se suponía? ¿Acaso en la historia anterior a la conocida existió una ciencia avanzadísima que se perdió a causa de una catástrofe de proporciones gigantescas o a falta de hombres capacitados para perpetuar sus secretos?

Pero, regresando con Toth, bueno será saber que, además de la escritura que enseñó a los egipcios, se atribuía a este ser divino la redacción del Libro de los Muertos y la creencia, que se extendió a partir de entonces entre los egipcios, de que las almas de los difuntos viajaban a un lejano país llamado Amenti, situado al oeste, de donde resucitarían cuando llegase el momento. ¿Era ese Amenti el país de donde procedía Toth, una especie de paraíso perdido cuyo recuerdo jamás se borró de su memoria y hablaba de él a todas horas, con encendidos elogios, a los habitantes del país que deseaba civilizar?

¿Fueron Toth e Imhotep los únicos maestros que arribaron a Egipto procedentes del oeste? La respuesta es negativa. En varias pirámides de la zona de Saqqarah, que remontan a las primeras dinastías conocidas, se han hallado inscripciones que se refieren a otro personaje divino, que llegó a convertirse en un dios mucho más importante que los dos mencionados. Su nombre era Osiris.

Sus orígenes eran de verdad increíbles

Cronos, llamado Saturno por los romanos, fue el plagio que hicieron los griegos de la figura de Osiris.
También Osiris sería plagiado por los griegos a la busca de dioses para su firmamento mitológico. Harían de él Cronos -llamado Saturno por los romanos-, cuyos padres fueron Urano, dios del cielo, y Gea, diosa de la tierra.

Resulta altamente revelador que los padres de Osiris fuesen también originarios del cielo y de la tierra.¿No sugiere esto la posibilidad de que el padre del dios egipcio arribase por la vía aérea y que su madre fuese una reina de aquí abajo, una mujer de belleza deslumbrante que cautivó al ilustre viajero? Este pasaje recuerda, muy curiosamente, al capítulo VI del Génesis bíblico, donde se habla de los hijos de Dios que se enamoraron de las hijas de los hombres.
¿Acaso el pasaje bíblico se inspiró en este episodio del nacimiento de Osiris, como tantos otros a los cuales nos asomaremos cuando llegue el momento? ¿Sucedió de la unión de los dos personajes -el celestial y el terrícola- que naciese Osiris, quien sería educado en el planeta de su padre y sería enviado a la tierra, al cumplir su mayoría de edad, para enseñar su ciencia a la ignorante población que sirvió a las órdenes de su madre?

Así opinan algunos autores que, cada vez que pueden hacerlo, dirigen la mirada al firmamento y buscan en él origen para todo lo terrestre. Desean creer que del cielo vinieron los primeros colonizadores del planeta. Tal vez están en lo cierto. Tal vez estén más de acuerdo con la realidad otras opiniones igualmente interesantes. Y una de ellas se ha querido inspirar en los orígenes del nombre de Osiris y en algunos aspectos de su existencia.

En el antiguo idioma de los egipcios se escribía el nombre Osir're, que era una palabra compuesta. La primera partícula era el nombre del personaje y la segunda correspondía al re, o nombre del astro solar. Pero esta partícula podría referirse también a una aureola luminosa que rodeaba la cabeza de aquel ser excepcional. ¿Era una aureola provocada por sus extraordinarias facultades y su mágica sensibilidad? ¿Era el resplandor causado por el casco espacial utilizado por Osiris cuando reflejaba los rayos del sol?

Este ser que los egipcios considerarían divino, en razón de sus obras sin igual, no convenció a todos al realizar tantas innovaciones. El malvado Seth terminó asesinándolo, molesto al verse desplazado por el extranjero. Cortó a continuación en pedazos el cuerpo de su víctima y los tiró al río Nilo, que los arrastró corriente abajo hasta llegar al mar.

Osiris fue un personaje sumamente dramático

Osiris se casó con su hermana Isis, y Horus, hijo de ambos, vengó a su padre asesinado por Seth. ¿Procede de Horus la palabra "héroe"?.
Fue una suerte que la esposa de Osiris lograse encontrar y reunir los fragmentos dispersos. Halló todos menos uno, el miembro viril, lo cual obliga a pensar que detrás de esta lamentable pérdida se oculta un oscuro simbolismo. ¿Quiere decir que a partir de entonces Osiris se negó a tener hijos, pues suponía que podría sucederles lo mismo que a él a manos de los egipcios? ¿Se arrepentía de haber desarrollado tantos esfuerzos y de haber dado su sangre en beneficio del pueblo egipcio y escogía aquella lamentable pérdida para significar a los egipcios que no le importaban ya nada?

Lo único que nos informa la mitología es que Isis insufló nueva vida al cuerpo de su ex-difunto, quien de todas maneras pocas ganas tenía de seguir realizando obras de caridad. Osiris se había casado con su propia hermana Isis, porque deseaba conservar pura su sangre divina, sin mezclas con los seres inferiores. Y este racismo, que sería castigado en lo que a Osiris más podía dolerle por un representante de la oposición, ¿no nos permite acaso pensar que tanto Osiris como Isis pertenecían a una raza que se consideraba superior, como la raza aria, por ejemplo?

Algunos autores son de la opinión de que el nombre de Osiris fue en realidad Osir'ris y que la partícula Osir coincide, aproximadamente, con el nombre de los legendarios Ases escandinavos, dioses de la mitología nórdica. De igual manera, conceden también un origen ario a la segunda partícula, puesto que ris significa gigante en las antiguas lenguas germánicas.

Tal vez lo anterior no pase de hipótesis gratuita, pero resulta muy curioso observar que en el capítulo VI del Génesis se menciona a la raza de gigantes, cuyos hijos nacidos en la tierra serían los héroes. Durante algún tiempo, esta palabra serviría para designar a los seres descendientes de los personajes celestiales, pero se utilizaría más tarde para identificar a todo género de hombres valerosos. ¿Y no podría derivar este término héroe del nombre del hijo de Osiris, que se llamaba Horus?

¿Fue Osiris un gigante de enorme estatura, que dejaba chiquitos a los primitivos egipcios? ¿Lo llamaron éstos gigante a causa de sus gigantescos conocimientos, igual que llamamos gigante en la actualidad a personas de notable intelecto, como sucede en el caso de Albert Einstein?

Resulta igualmente interesante observar la semejanza de este personaje Osiris con el legendario Quetzalcóatl prehispánico. Y también la del malvado Seth con el airado Tezcatlipoca, quien haría todo lo posible por desprestigiar, en lo que más le doliera, al ser venido a bordo de una nave resplandeciente desde el lugar donde asoma el sol en las mañanas.

¿Quiere esto decir que los matrimonios consanguíneos de algunos soberanos de la América prehispánica y la leyenda de Tezcatlipoca proceden de Egipto, así como buen número de viejas leyendas del continente? ¿O, por el contrario, fueron los pueblos de América los que se las enseñaron a los egipcios?


Ciencia curativa en Egipto

En los Papyros de Ebers de casi 6000 años de antigüedad, se habla ya de los métodos terapéuticos del antiguo Egipto que se han conservado en los jeroglíficos y en la memoria. Desde la primera dinastía tenemos referencias sobre la ciencia curativa de los sacerdotes egipcios. Sabiendo que la antigua cultura de Egipto aceptaba que el espíritu, el alma y el cuerpo eran una unidad, curaban al espíritu para que ”éste volviera a su sitio original” (Ebers papyrus).
Las sacerdotisas hacían sus ceremonias en los santuarios de la diosa egipcia Sekhmet, diosa de la sanación. En los manuscritos frecuentemente se ve que dan instrucciones para las sacerdotisas practicantes.(Demotic Mágical Papyrus of London and Leiden)

SEICHIM SEKMEM….MASAJE EGIPCIO :
En ese método tratamos el cuerpo dividido en triángulos (pirámides). Pies, piernas y caderas es un triángulo; la cintura, la espalda y los hombros es otro triángulo; el cuello y la cabeza es el tercero.
Influimos en el espíritu a través del sistema nervioso con masaje neuromuscular. Este método manipula el sistema nervioso central, y transmite impulsos a través de las terminaciones de las fibras nerviosas.
El método egipcio mantiene y refuerza las funciones neuronales, alivia las enfermedades que tienen origen nervioso (que son la mayoría por no decir todas). La digitopuntura cráneo facial (rostro y huesos del cráneo) es capaz de eliminar el funcionamiento inarmónico del cerebro (enfermedades), y después restablecer las funciones normales con el tratamiento del desequilibrio de los dos hemisferios cerebrales.

En los tiempos antiguos las sacerdotisas Hemet Netjer de Rango Superior utilizaban este método durante un período de varios días. Con la decadencia de la civilización pasó a ser administrado por los Sinu, sanadores profanos. Después ha sido conservado por los Beduinos del desierto.

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Descubren nuevos fosiles

Esqueletos fosilizados de ballenas, tortugas y serpientes marinas, así como colmillos de tiburones gigantes que vivieron hace millones de años han sido descubiertos en 150 zonas situadas en el desierto que rodea el oasis de Siwa, en el noroeste de Egipto.
Según ha informado hoy el diario oficial Al Ahram, un equipo del Ministerio del Medio Ambiente egipcio asegura que entre los fósiles de ballenas al menos uno tiene más de 37 millones de años. En ese mismo desierto, los científicos hallaron una zona que al parecer fue habitada por los antecesores de los elefantes, lo que el ministro de Medio Ambiente, Maged George, calificó de importante descubrimiento.
Algunos tipos de ballenas desenterradas en Siwa son similares a las que se encuentran en el famoso «valle de las Ballenas» en el oasis de Fayum, a 200 kilómetros al suroeste deEl Cairo. En la depresión de Wadi Rayan (provincia de Al Fayum) se encuentra uno de los conjuntos más ricos del mundo en fósiles marinos.

Antiguedades de Egipto

La ciudad egipcia de Luxor es hogar del Museo de Momificación. Los restos momificados de lo que resultó ser Ramsés I terminaron en el Museo Daredevil, cerca de las Cataratas del Niágara, en la frontera entre EEUU y Canadá. Los registros indican que fue vendida a un canadiense en 1860 y estuvo en exhibición durante 140 años, hasta que un museo de Atlanta la compró y la regresó al Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Actualmente está en exhibición en el Museo de Luxor.
Familia de Momias
Familia de Momias
Recientemente la ciencia ha renovado su interés por las momias. El Dr. Bob Brier, un egiptólogo, fue el primer científico moderno que intentó recrear una momia usando el método egipcio antiguo. Las momias han sido usadas en la medicina para calibrar máquinas CAT en niveles de radiación que serían demasiado peligrosos para los seres vivos. De hecho, las momias pueden ser estudiadas usando el escáner CAT y máquinas de rayos X para formar una imagen digital de lo que hay adentro. Esta maquinaria ha sido de gran utilidad para biólogos y antropólogos, ya que aportaron información acerca de la salud y la expectativa de vida de los pueblos antiguos. En el 2008, la última generación de escáners CT fue usada para estudiar a Meresaum, una sacerdotisa del Templo de Amun cuya momia se encuentra en el Instituto Oriental de Chicago.
Los científicos interesados en la clonación molecular del ADN de las momias comunicaron hallazgos de ADN analizable en una momia egipcia del 400 A. de C. Aunque los análisis del pelo de momias egipcias del Reino Medio revelaron la evidencia de una dieta estable, las momias del 3200 A. De C. muestran signos de anemia y desórdenes hemolíticos.

Apuntes de divulgacion cientifica

Por sí solos, estos dos textos muestran la importancia que las estrellas tenían en el antiguo Egipto. Mesjetiu era el nombre por el que se conocía el asterismo de El Carro, en la constelación de la Osa Mayor. Se representaba por una pierna de toro o por la azada empleada en la ceremonia de la "apertura de la boca".
En los tres milenios anteriores a nuestra era, los egipcios desarrollaron en torno al río Nilo una cultura muy elaborada. Milenios antes que los griegos, cartografiaron completamente el firmamento llenándolo de imágenes de dioses y animales. La observación del cielo les llevó a elaborar un calendario muy útil para medir el tiempo y a orientar sus estructuras sagradas en un marco espaciotemporal adecuado. El estudio de los abundantes restos arqueológicos y de las fuentes escritas, como las transcritas arriba, permite averiguar su saber.
La primera cita pertenece al corpus de textos religiosos más antiguo de la humanidad: los Textos de las Pirámides. Se llaman así por haber sido encontrados en las cámaras funerarias de numerosas pirámides de finales del Reino Antiguo, a partir del reinado de Unas (Ha. 2300 a.C.).
El texto refleja el deseo del rey difunto por viajar a las estrellas y convertirse en un ente estelar junto a las llamadas "estrellas imperecederas": las circumpolares, visibles cada noche. Dicha aspiración se remonta, como mínimo, a principios del reino Antiguo, como hemos podido constatar en nuestros trabajos en la pirámide escalonada de Zoser (ha. 2650 a.C.), en Saqqara. Sin embargo, posiblemente refleje tradiciones mucho más antiguas del periodo proto e incluso predinástico (ha. 3100 a.C.).
La segunda cita evidencia un uso más práctico de las estrellas: la orientación de un templo en el Periodo Ptolemaico (siglo III a.C.) en la dirección en que el asterismo de El Carro era visible en el horizonte septentrional. Se conseguía gracias a la ceremonia del "tensado de la cuerda": el rey, en compañía de la diosa del cómputo y de la escritura Seshat, determinaba el eje y el perímetro de un templo mediante ciertas observaciones, presumiblemente de carácter astronómico por lo que refieren algunos textos de esa época.
La observación de las estrellas y de otros fenómenos astronómicos para la orientación de los edificios sagrados fue un fenómeno frecuente desde los albores de la civilización egipcia, lo mismo que la ceremonia del tensado. En particular, Mesjetiu pudo ser siempre el referente para establecer orientaciones meridianas. Éstas alcanzarían su máxima precisión durante la IV Dinastía, en torno al año 2550 a.C., con la erección de las grandes pirámides en la Meseta de Guiza. Dichas pirámides estarían orientadas hacia el tránsito simultáneo por el meridiano de Phecda y Megrez, dos de las estrellas de Mesjetiu.
Como se ha dicho, el cielo también fue útil para la medición del tiempo, tanto nocturno como del ciclo anual. Desde finales del reino Antiguo, algunas estrellas individuales y constelaciones formaron parte de sofisticados dispositivos astronómicos para determinar las horas durante la noche. Las estrellas decanales fueron utilizadas, a partir del Reino Medio, para los relojes diagonales y de tránsito; mientras que otros grupos estelares se usaron durante el Reino Nuevo para los relojes Ramesidas, desarrollados cuando finalizó la utilidad de los anteriores. Una estrella brillaba de forma excepcional en todos estos dispositivos: Sopdet, nuestra Sirio, la estrella más brillante del firmamento del Egipto antiguo.
Los antiguos egipcios también desarrollaron a través de observaciones astronómicas el calendario "más inteligente" de la antigüedad. O al menos con dicho adjetivo lo calificó Otto Neugebauer, uno de los grandes historiadores de la ciencia del siglo XX.
El calendario civil, de 365 días, estaba dividido en tres estaciones de cuatro meses de 30 días, más un periodo adicional de 5 días, que eran llamados "los cinco sobre el año". Su origen se remonta al periodo predinástico, cuando sus habitantes se regían por un calendario lunar irregular basado en el ritmo anual del Nilo, por lo que estaba dividido en tres estaciones: Inundación (Akhet), Resurgimiento (Peret) y Sequía (Shemu). Funcionaba localmente.
En algún momento del periodo protodinástico (h. 2760 a.C.), las necesidades administrativas de un estado unificado habrían requerido la adopción del nuevo calendario civil, posiblemente de origen solar. Su duración habría sido establecida por observaciones solsticiales, quizás del paso del Sol sobre el cenit en Elefantina.
Este genial descubrimiento sólo tenía un problema: una duración casi un cuarto de día más corta que la del año trópico. Debido a esto, el calendario se desplazaba sobre el tapiz de referencia de las estaciones climáticas dando una vuelta completa en algo más de quince siglos. Para subsanar este "defecto", los egipcios observaron el orto heliaco de Sopdet como mínimo desde el Reino Medio (ha. 2000 a.C.). Sopdet actuaba como heraldo de la crecida real del río, por lo que la estrella se convirtió en una de los referentes más importantes de la civilización egipcia. Ello demuestra la importancia desempeñada por la observación del firmamento en el Antiguo Egipto.

Como se construlleron la piramides

Este artículo apuntará a mostrarles porque a pesar de siglos de investigaciones y pacientes estudios, aún no estamos más cerca que antes de descubrir como se construyeron las pirámides de egipto. Seguramente han oído o visto muchas películas o documentales con miles de esclavos construyendo las pirámides en las que se enterrarían los faraones, pero nadie aún se pone de acuerdo en su verdadero propósito.
Este tema es sumamente controvertido en la comunidad académica, ya que existen numerosas teorías que apuntan a que las 3 pirámides y la esfinge de Guiza son mucho más antiguas de lo que se cree. La prueba esta en las marcas de erosión vertical que la esfinge presenta, las cuales solo pueden haber sido producidas por lluvias torrenciales dándole una antiguedad de al menos 5000 años, que supera con creces la primera dinastía de faraones egipcios.
Esta idea, a pesar de haber sido verificada en numerosas ocasiones y de manera independiente por varios investigadores es rechazada por resultar demasiado controvertida. No estoy sugiriendo en ningún momento que las pirámides fuesen construidas por extraterrestres ni otras explicaciones carentes de fundamento que han alcanzado cierta popularidad, sólo apunto a que todas las teorías "aceptadas" tienen inmensos huecos, y las opciones alternativas no son consideradas por contradecir un canon demasiado cerrado.
Cabe mencionar que el desgaste en las 3 pirámides de Guiza y la esfinge, da a entender que éstas son más antiguas que las pirámides posteriores y que los egipcios fueron perdiendo los conocimientos de cómo construirlas a medida que su sociedad y su cultura degeneraban. Esto explicaría por qué las famosas pirámides y la esfinge han resistido el paso del tiempo de una manera mucho mejor que las otras, muchas de las cuales han quedado reducidas a montones de piedras (se han encontrado hasta la fecha 138 pirámides en Egipto).

jueves, 23 de febrero de 2012

Arquitectura Faraonica

Una de las razones por las que la arquitectura egipcia ha sobrevivido a todas las inclemencias y desastres naturales del pasado es porque estaba específicamente concebida para ello. Por ejemplo, los cimientos del templo de Dendera (Egipto) están protegidos por una arquitectura antisísmica capaz de evitar la “completa destrucción del edificio”, explica Matthieu Ghilardi, del Centro Francés de Investigaciones Científicas. El ingenio arquitectónico del Egipto faraónico, empleado contra tormentas o terremotos, esconde respuestas al cambio climático que expertos en geoarqueología tratan de desvelar ahora.
Las condiciones climáticas eran muy diferentes en la época del Antiguo Egipto: terremotos, inundaciones del Nilo y episodios de fuertes lluvias. Diferentes fenómenos naturales que quedaron registrados en los jeroglíficos y en la arquitectura. Así, una red de gárgolas construida en el complejo de templos de Medinet Habu, en Luxor, servía para desaguar en caso de lluvias torrenciales. Ghilardi se lamenta porque “ahora las casas carecen de un sistema parecido”, y recuerda las violentas tormentas que en 1994 destruyeron cientos de viviendas de barro.
Egipto verde
Los antiguos egipcios trataron de adaptar su estilo de vida a un paisaje natural que cambiaba sin remedio. Ahora pretenden justo lo contrario: modificar el paisaje natural, y están convirtiendo su desierto en bosques con aguas residuales.

El Gobierno egipcio ha puesto en marcha una iniciativa para regar las zonas desérticas con agua de desecho y convertirlas en bosques con una superficie equivalente al territorio de Panamá. Álamos, papiros y eucaliptos crecerán en pleno desierto gracias al agua que desechan 80 millones de egipcios todos los días. “El agua residual puede convertir lo no fértil, como el desierto, en algo fértil, ya que contiene nitrógeno, micronutrientes y sustancias orgánicas ricas para la tierra”, explica Nabil Kandil, profesor del Instituto de Investigación de Suelo, Agua y Medio Ambiente, dedicado al análisis de terrenos desérticos adecuados para la forestación.