jueves, 28 de abril de 2016

En diciembre de 2005, en los cables de noticias internacionales salió una información extraña: Semir Osmanagic, un arqueólogo bosnio residente en Houston, sostenía la existencia de una pirámide bajo el monte Visocica (de 646 m de altura) en su Bosnia natal, a unos 32 km al noroeste de Sarajevo.
El arqueólogo describió cuatro pendientes orientadas hacia los puntos cardinales y una plataforma escalonada para acceder a una parte superior plana situada a unos 100 metros de altura. Poco tiempo después, comenzaron las primeras excavaciones independientes. Mediante notas de prensa se ha notificado el hallazgo de grandes bloques de roca de entre 5 y 30 toneladas, y que la colina posee cuatro lados idénticos. No sería la primera vez que investigaciones con resultados inciertos son dadas a conocer generando falsas expectativas.
Hasta el momento se desconoce en Europa la existencia de este tipo de edificaciones, que despiertan una fascinación enorme debido a su talla colosal. Resulta difícil entender cómo el hombre pudo lograr erigirlas con sólo su ingenio, trabajo y perseverancia. Construyeron grandes pirámides los egipcios, y también las civilizaciones americanas de los incas, los aztecas y los mayas. En Irán, Irak, Italia, Grecia, China, Francia y la Polinesia existen asimismo construcciones piramidales, pero a menor escala.
El planteamiento de que nuestros antepasados, distintos a nosotros sólo en la tecnología de la que disponían, no hubieran podido hacer construcciones a esa escala, facilita que surjan hipótesis descabelladas. Por ejemplo, respecto a la "pirámide europea", que según Osmanagic fue construida hace 12.000 años, cuando el hemisferio norte atravesaba una edad de hielo, ya se ha afirmado que los habitantes del Neolítico no habrían tenido la capacidad de realizarla. ¿Entonces quién?
Estas grandes edificaciones que todavía maravillan al mundo contemporáneo figuran en productos de entretenimiento que popularizan hipótesis erróneas sobre sus constructores. En los años setenta, libros como Carrozas de los dioses(convertido después en un documental) hablaban de visitantes extraterrestres que habrían aterrizado en la Tierra en la Antigüedad.
En la película Stargate: La puerta de las estrellas, uno de sus protagonistas es un arqueólogo que piensa que la Gran Pirámide podría haber sido realizada por extraterrestres. Al interpretar unos extraños símbolos en un círculo de metal, descubre una puerta que permite viajar a través del Universo. Al cruzarla, un grupo de exploradores llega a un planeta donde existe una civilización primitiva descendiente de los egipcios. Sus miembros viven dominados por el extraterrestre Ra, al que consideran su dios y que habría inspirado la realización de las pirámides.
Por tanto, Stargate reafirma la falacia de que los egipcios solos no pudieron llevar a cabo las pirámides, sino que necesitaron ayuda "de fuera". Como bien saben los egiptólogos, todo esto es pura invención. Utilizando animales (por ejemplo burros), la simple fuerza humana, agua, y troncos sobre los que mover la carga, es relativamente simple desplazar las grandes piedras que las componen. Sobre todo si hay tiempo de sobra y mano de obra en abundancia.
Un grupo de ocho personas, con los medios adecuados, es capaz de mover un bloque de dos toneladas y media. Si se consideran unos dos millones trescientos mil bloques de media, y se desea concluir el trabajo en veinte años, es necesario mover trescientos quince bloques por día o veintiséis bloques por hora. Para lograrlo, se necesitan menos de trescientas personas.
Por otro lado, en Egipto, algunos obeliscos quedaron sin finalizar porque su peso era tal que resultaba imposible manejarlos. De haber contado con la ayuda de seres del espacio exterior, seguramente éstos hubieran solucionado cualquier limitación de este tipo, lo que prueba el aburrido origen humano de los grandes monumentos egipcios. De hecho, la pirámide fue inventada por Im-ho-tep en la Tercera Dinastía (año 2650 AC), y fue durante la Cuarta Dinastía cuando se realizó la Gran Pirámide de Kufu en Giza.
Es curioso que haya quien no acepte la construcción humana de las pirámides y, sin embargo, no se sorprenda de que los europeos de la Edad Media pudieran erigir catedrales con medios también primitivos. ¿Será porque se sienten descendientes de estos últimos?

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