lunes, 25 de marzo de 2013

LOS OSCUROS ORIGENES DE LA CIVILIZACION EGIPCIA


Según la tradición egipcia los primeros reyes de Egipto no fueron hombres, sino dioses. Al principio de los tiempos, cuando los dioses descendieron sobre la Tierra, la encontraron cubierta por el fango y el agua. El principal de los dioses, al que los egipcios denominaron "Dios del Cielo y de la Tierra", Ptah, fue el encargado de realizar grandes obras hidráulicas y de canalización, que lograron ganar terreno a las aguas.

Ptah ubicó su residencia en la Isla Elefantina, cerca de la actual Asuán, y desde allí controló las crecidas del Río Nilo, asentando las bases para la civilización.

Después de 9.000 años de reinado, el Dios Ptah cedió el gobierno de Egipto a su hijo Ra, que al igual que su padre llegó a la Tierra en una barca celestial. El reinado de Ra duró 1.000 años, y le continuaron en el trono cinco dioses más, Shu (700 años), Geb (500 años), Osiris (450 años), Seth (350 años) y Horus (300 años).
El Dios Ptah

Esta Primera Dinastía de Dioses-Reyes rigió en un "Tiempo Primero" o "Zep-Tepi", el antiguo Egipto durante 12.300 años, sucediéndole una segunda dinastía con el Dios Thot a la cabeza que alcanzó una duración de 13.870 años. Posteriormente a estos dos periodos, el poder fue cedido a gobernantes semidivinos, mitad hombre mitad dioses, durante 3.650 años en los que se sucedieron, uno tras otro, treinta reyes.

En total fueron 17.520 años de poder y control de los dioses y semidioses, que finalizaron en un oscuro periodo de caos y anarquía, del que no existe la más mínima referencia, y que duró 350 años. Es en este momento cuando aparece la Primera Dinastía de gobernantes humanos, en la figura del faraón Narmer, primer gobernante reconocido oficialmente por la egiptología, pues el resto de lo anteriormente expuesto pertenece al mundo de la mitología y la fantasía.

Es imposible, aseguran tajantemente los expertos, que, antes de la aparición de la I Dinastía o Periodo Tinita (3.100 a.C.-2.700 a.C.), pudieran existir durante un tiempo tan prolongado semejante número de gobernantes, eso sin mencionar su origen divino y extremada longevidad.

Pero los egipcios estaban muy seguros de sus orígenes y de su historia. El tiempo era algo que controlaban muy bien los antiguos egipcios, precisamente gracias a sus dioses, quienes, según ellos, les enseñaron a dividir el año (renpet) en doce meses (abed), de treinta días cada uno y divididos en tres semanas (mellu) de diez días cada una. Este calendario alcanzaba 360 días, y era complementado con cinco días especiales (jeriu-renpet).

El año estaba formado por tres estaciones que venían claramente determinadas por el Río Nilo. La Primera Estación era la de la crecida del río (ajet), de mediados de junio a mediados de octubre. La seguía la Estación de la Germinación (peret) que finalizaba a mediados de febrero. Por último la Estación de la Cosecha (shemu).

Existían otros tipos de calendario, pero todos seguían una minuciosa y escrupulosa exactitud, transmitida generación tras generación. Con total seguridad, si un antiguo egipcio escuchara hoy en día que la cronología de los Dioses-Reyes que gobernaron Egipto mucho antes de Narmer, no es más que una fantasía, se llevaría un gran disgusto y un no menor enfado.

Hace 2.500 años, Heródoto escribía en su "Libro II de la Historia" que, en su visita a Egipto, los sacerdotes de tebas le habían mostrado personalmente 341 estatuas, cada una de las cuales correspondía a una generación de sumos sacerdotes desde 11.340 años atrás en el tiempo. Le dijeron que las figuras representaban a hombres, pero que antes de esos hombres en Egipto reinaron los dioses, que habían convivido con los seres humanos. De todo ello guardaban datos muy precisos, ya que siempre, desde el principio de los tiempos, ésa había sido su misión.
Un grupo de dioses viaja a bordo de una embarcación

Otro historiador griego, Diodoro, que visitó Egipto en el Siglo I d.C., también habló y aprendió de los sacerdotes egipcios sobre su historia y tradición. Al igual que Heródoto pudo escuchar de boca de los sacerdotes que los humanos reinaban en el Valle del Nilo desde hacía poco menos de 5.000 años. Uno de los primeros cronistas de la Iglesia Cristiana, Eusebio, logró recoger numerosas crónicas que hacían el mismo tipo de referencias que Heródoto y Diodoro. Pero tal vez ninguno como Manetón, sumo sacerdote y escribano egipcio, supiese acaparar en sus textos la increíble historia de Egipto.

Manetón fue contemporáneo del General de Alejandro Magno Ptolomeo, fundador de la Dinastía Ptolomeica (304-282 a.C.). Vivió en la Ciudad de Sebennitos y fue Gran Sacerdote en el Templo de Heliópolis, donde escribió los Tres Volúmenes de su Historia de Egipto, cuyos originales han desaparecido, y que conocemos en gran medida gracias al historiador griego Julio Africano, que recopiló numerosos fragmentos de su obra.

Manetón o Manetho (verdad de Thot), relataba en esta obra que los dioses reinaron sobre Egipto durante 13.900 años, y los semidioses que les continuaron otros 11.000 años más. Gracias a su clase sacerdotal, pudo acceder a numerosa información restringida que había sido recogida durante cientos y cientos de años. Según sus fuentes el primer Rey de Egipto fue Hefestos, quien inventó el fuego, le siguieron Cronos, Osiris, Tifón y Horus. Después, los "Shemsu-Hor" o seguidores de Horus, de origen semidivino, gobernaron durante 1.255 años. Les continuaron otros reyes por un periodo de 1.817 años.
Distintos investigadores aseguran ver en estos dibujos (tumba de Ramsés VI, Valle de los Reyes)
seres con escafandras provenientes de las estrellas, tal y como aseguraban las antiguas tradiciones egipcias.

Otro periodo más de 1.790 años formado por treinta reyes que gobernaron en Menfis y 350 años más de otros diez soberanos que reinaron en Tanis. En total, sólo el reinado de los semidioses hasta la aparición de los reyes de la Epoca Dinástica Temprana, alcanzó 5.813 años, una auténtica patada a la historia y a la cronología establecida por la moderna egiptología.

Este mismo problema ha aparecido con las Listas de Reyes Sumerios, aparecidas en distintos textos como el W-B/144 ó W-B/62, donde se establecen fantásticos gobiernos de los dioses que se remontan a docenas de miles de años antes de lo
En esta antiquísima tabla mesopotámica existente en el Museo Británico, y en caracteres cuneiformes, aparece según el investigador Zecharia Sitchin el mapa de la ruta seguida por los dioses para llegar a nuestro planeta a través del Sistema Solar.
establecido por la arqueología oficial.

Aunque tal vez el caso más conocido por todos nosotros sea el de los Patriarcas Bíblicos, auténticas "máquinas de hacer años", como los míticos Adán, Set, Enós, Cainán, Mahaleel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noe, Sem, Arfaxad, etc, etc. La edad alcanzada por cualquiera de ellos, haría estremecer los presupuestos destinados a jubilaciones de la Seguridad Social.

A pesar del innegable esfuerzo de la arqueología por establecer una cronología "lógica" de los antiguos reinos e imperios, el prejuicio a la hora de establecer la existencia física de los dioses que todas las culturas establecen como los fundadores de la civilización en la Tierra, hacen imposible profundizar en una verdadera historia que continúa oculta a todos nosotros.

La cada vez más reconocida antigüedad de algunos de los monumentos que nos han llegado, como es el caso de la Esfinge de Giza y de la cual tratamos en otro de los apartados de este temario de Egipto Oculto, han hecho posible que algunos investigadores hayan reconsiderado el revisar las cronologías dogmáticas a lo largo de los dos últimos siglos. Por desgracia los máximos responsables continúan aferrados a una serie de intereses y al mantenimiento de un estatus que tratan de defender a toda costa.

LAS PIRÁMIDES DE GIZEH EN EGIPTO


La más antigua de las maravillas, y, curiosamente, la única que ha llegado hasta nosotros, es el monumental conjunto de las pirámides de Gizeh, en Egipto. Todos hemos oído hablar de ellas y conocemos su aspecto, así como sabemos que eran las tumbas de los faraones. Pero acerquémonos más, y averigüemos algunos detalles interesantes.
Los egipcios iniciaron la construcción de pirámides hace muchísimo tiempo, a lo largo de su Antiguo Imperio: ¡Las más antiguas tienen cerca de CINCO MIL años! En efecto, la más antigua que se conoce es la pirámide escalonada de Sakkara, tumba del faraón Djoser, que data del 2750 a. de C. El arquitecto inventor de la pirámide fué el gran Visir, y famoso sabio, Inhotep. Después de este primer ejemplo, los egipcios continuaron construyendo pirámides hasta bien entrado el Imperio Medio, en que se pasó a emplear el sepulcro subterráneo en vez de las pirámides. Sin embargo, del Antiguo Imperio nos han quedado nada menos que ochenta de éstas, repartidas por el Bajo Egipto.
PIRÁMIDES IMAG. GRANDE
Imaginemos ahora que estamos presentes en el séquito funerario del faraón Khufu. Una ligera embarcación nos transporta por el Nilo desde la antigua capital, Menfis, hasta la necrópolis de sus afueras, en la vasta llanura de Gizeh. Allí abundan las construcciones funerarias, pues es el cementerio donde van a parar todos los habitantes de la capital, nobles o villanos. Nuestra embarcación se detiene: en la orilla nos espera una comitiva de sacerdotes. Detrás, espera el templo construído especialmente para nuestro faraón, donde se le rendirá culto igual que a un dios (¿acaso no es de naturaleza divina?). Aquí es donde el cuerpo del faraón es preparado convenientemente e introducido en el sarcófago. Después, una comitiva trasporta a éste a lo largo de una vía funeraria hacia su sepultura.
Ya vemos las pirámides. Su impresionante mole destaca sobre el horizonte de la llanura, dejándonos boquiabiertos. ¡Todo eso es piedra! Bloques de granito descomunalmente pesados, de un metro de altura, forman las filas tan apretadamente que no es posible introducir ni un cuchillo entre ellos. Las filas de piedras están pintadas, formando franjas de diferentes colores; la punta es de color dorado. Todas las pirámides, absolutamente todas, tienen la misma alineación: están orientadas al norte con total exactitud. Los lados de la pirámide tienen una inclinación impresionante, de 51 grados, que cuando nos acercamos más nos produce la sensación de que la pirámide "se nos cae" encima. En los alrededores, se encuentran las pirámides menores y las (edificaciones rectangulares de paredes inclinadas) para los altos funcionarios.
Estamos ante la pirámide. Sus dimensiones son impresionantes: 146.59 m de altura, 230 m de ancho. Tras subir un poco por su parte lateral, penetramos en su interior. A la fluctuante luz de las antorchas vamos descubriendo las paredes, perfectamente lisas, como corresponde a la sepultura de una encarnación del dios Ra. Tras depositar el sarcófago en la cámara sepulcral, el corredor será cegado y disimulado, para evitar robos. La pirámide contiene asimismo una falsa cámara sepulcral.
A pesar de todas estas precauciones, son pocas las tumbas egipcias que permanecerán intactas hasta la llegada de los arqueólogos. Los ladrones de tumbas irán saqueando con el paso del tiempo la mayoría de las pirámides y sepulcros. Cuando el arqueólogo Flinders Petrie entre en las tumbas reales de Abydos, unas de las más antiguas de Egipto, sólo podrá encontrar un brazo de la momia de una reina. De las tres grandes pirámides, sólo la más pequeña, la de Micerino, permanecerá intacta.
Una controversia famosa relacionada con las pirámides es la relación entre el doble de la longitud de su lado y su altura: el número "pi". ¿Porqué tomarían tantas molestias los antiguos egipcios para conseguir que sus construcciones mantuvieran una relación matemática tan precisa? Personalmente prefiero pensar que lo hicieron porque era la forma más segura de conseguir que la inclinación de las pirámides fuera uniforme, y de que éstas serían perfectamente regulares. En efecto, si pensamos que probablemente se servían de ruedas de madera para medir longitudes de forma fácil y exacta, veremos que con una de éstas ruedas, hecha de la misma altura que los bloques de piedra, se comprobaba la inclinación rápidamente: cada nueva hilera de piedras debía medir media vuelta menos. De esta forma sale, automáticamente, la relación de Pi entre el doble del lado y la altura de la pirámide. Suena lógico, ¿verdad? Pero ello no implica necesariamente que los antiguos egipcios conocieran el número Pi; después de todo, éste sale automáticamente debido a que se realizaron las medidas basándose en ruedas.
ESFINGE
Han pasado ya cerca de cinco mil años hasta nuestros días, y la humanidad todavía no ha realizado nada semejante. La más pequeña de las tres pirámides de Gizeh multiplica varias veces el peso de la mayor de las construcciones modernas; y es que los aparejadores de nuestros días se las verían y se las compondrían para enfrentarse con esos enormes bloques de piedra, difíciles de manejar hasta para las más potentes grúas. Cuando pensamos en que los antiguos egipcios carecían de máquinas, que movían las enormes piedras sólo con el esfuerzo físico de cuadrillas de docenas de trabajadores, nos parece un milagro. De hecho, ni siquiera los propios egipcios fueron capaces de superarlo: continuarían construyendo pirámides durante siglos y siglos, sin llegar a igualar el esplendor de las pirámides de Gizeh, que sorprendentemente, fueron de las primeras que se construyeron.
Como corolario, citaré dos testimonios célebres: el de Abd-ul-Latif, que dijo "Todas las cosas temen el tiempo, pero el tiempo tiene miedo a las pirámides"; y el de Napoleón, que comandó una expedición a Egipto cuando era Primer Cónsul, y pronunció las conocidas palabras "Desde lo alto de estas pirámides, veinte siglos nos contemplan".
Pero aún nos queda una visita que realizar en la llanura de Gizeh: la de la esfinge. Esta escultura, que representa a un león con rostro humano (se cree que representa al faraón Khafra; al menos, viste sobre la cabeza el típico klaft, manto que llevaban los faraones) es contemporánea de las pirámides, mide 70 metros de longitud y 20 de altura. Para construirla, aprovecharon un montículo de caliza en la llanura, que labraron y completaron con bloques de piedra. Cuando ya contaba con mil años de edad, el faraón Tuthmosis IV hizo esculpir entre sus patas una escena representando un sueño, en el cual la esfinge le daba el trono en recompensa por haberla salvado de morir sepultada bajo la arena del desierto. Otros mil y pico años más tarde, en la época romana, se excavó un santuario en el seno de la esfinge. Y cuando la esfinge ya superaba los cuatro mil años, estas modificaciones posteriores pasaron a ser destructivas en vez de constructivas: los iconoclastas primero, y los mamelucos después, mutilaron el monumento, dañando sus ojos y arrancándole su nariz. Vemos aquí un primer ejemplo, aunque desgraciadamente no el último, que demuestra que entre las capacidades del hombre se encuentra no sólo el construir maravillas, sino también el destruirlas. 

IMPERIO ANTIGUO DE EGIPTO

El Imperio Antiguo de Egipto, tambiénllamado Reino Antiguo, es el período de la historia del Antiguo Egipto comprendido entre 2700 y 2200 a.C. Lo integran las dinastías III, IV, V y VI.

El Reino antiguo es el nombre dado comúnmente a ese período en el tercer milenio adC cuando Egipto alcanzó su primer pico continuo de su desarrollo como civilización consolidando el sistema político, cultural y religioso. Este fue el primer de los tres períodos llamados "Reino" , que marcan los puntos altos de la civilización del valle del Nilo (los otros son el Reino Medio y el Reino nuevo o imperio nuevo)

El propio término fue acuñado por historiadores del siglo XIX . El Reino antiguo comúnmente se considera que abarco el período de tiempo cuando Egipto fue gobernada por la tercera dinastía hasta la sexta dinastía (2686 ADC – 2134 ADC). Muchos egiptólogos incluyen también séptimo y octavo dinastías en el Reino antiguo como una continuación de la administración centralizada en Menfis. El Reino antiguo fue seguido por un período de desunión y relativa disminución cultural tras el largo reinado del faraón* Pepy II (94 años), y ante la debilidad del poder real, los nomarcas (gobernadores de los nomos) se hacen fuertes, y convierten sus cargos en hereditarios. Entonces Egipto pasó a un período histórico en el cual se descentralizó fuertemente el sistema político, siendo denominado por los historiadores primer período intermedio.

La capital real de Egipto durante el Reino antiguo fue ubicado en Menfis, donde el faraon *Zoser estableció su corte. El Reino antiguo es conocido, sin embargo, para el gran número de pirámides, que fueron construidos en este momento como lugares de sepultura faraónica. Por esta razón, el Reino antiguo se frecuentemente conoce como "la edad de las pirámides."

Las pirámides de Egipto son, de todos los vestigios que nos legaron los egipcios de la Antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos de esta civilización, y en particular, las tres grandes pirámides de Giza, las tumbas o cenotafios de los reyes Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta, para la gran mayoría de estudiosos, al periodo denominado Imperio Antiguo de Egipto. La Gran Pirámide de Giza, construida por Keops (Jufu), es una de las siete Maravillas del Mundo.

*Zoser, las denominaciones más comunes son: Zoser, Djoser o Djeser, es el segundo faraón de la tercera dinastía, y del Imperio Antiguo de Egipto. Gobernó de ca. 2665 a 2645 a. C

*Neferkara Pepy o Pepy II, fue el último faraón destacable de la VI dinastía y del Imperio Antiguo de Egipto, de c. 2254 a 2194 a. C. El Canon de Turín le asigna 90 años de reinado. Manetón, según Julio Africano, comenta que Fiops comenzó a reinar a la edad de seis años y continuó haciéndolo hasta los cien años.

IMPERIO MEDIO DE EGIPTO

El Imperio Medio ,llamado tambienReino Medio es el período en el antiguo Egipto, que siguió al primer período intermedio de egipto va desde aproximadamente el año 2040 al 1783 a.c y abarca las dinastías egipcias XI y XII.

El primer período intermedio de Egipto se dividió en dos potencias dominante en el Norte (Heracleópolis con la IX y X dinastia,) y otra en el Sur (la dinastía XI en la ciudad de Tebas). Alrededor de 2040 a.c el gobernante Tebano Nebhepetra Mentuhotep, oMentuhotep II conquisto las provincias del Norte de Egipto ,uniendo las regiones egipcias , fundando el imperio Medio.

Durante el imperio nuevo o reino nuevo las construcciónes siguieron su curso en todo el imperio y parece estar relativamente estable la política interna. El faraon Mentuhotep II También impuso presencia militar y organizó el sistema administrativo: restituyó a los inspectores reales (especialmente en Heracleópolis) y al cargo de Chaty (primer ministro), y nombró gobernadores directos en el Bajo Egipto, en el desierto oriental y en la frontera con Nubia. A pesar de todo, en muchos nomos, principalmente del Egipto Medio, solo logró establecer un sistema de tipo casi feudal, es decir, de simple lazo de fidelidad nomarca-faraón, sin un gobierno central directo, además el rey era asesorado por el llamado Consejo de Grandes; todo esto hacía imposible un verdadero poder absoluto, como el del Imperio Antiguo.

Los gobernantes de la dinastía XI reafirmaron la influencia de Egipto sobre las zonas colindantes de África y el Cercano Oriente. La dinastía XI desapareció después de una sucesión de reyes débiles, desatándose una crisis sucesoria. El visir Amenemhat, originario del Alto Egipto, logró finalmente imponerse luego de derrotar a un pretendiente que se alzaba en la provincia de Nubia.Amenemhat I (1991-1962 a. C.).

Dioses y Religión en el Imperio Nuevo
En el aspecto religioso los dioses tebanos tuvieron un ascenso debido a que Tebas llego a ser la nueva capital , la nueva capital, el Dios Amón aumento su prestigio . Cada ciudad tenía una triada de dioses (en general una triada divina consta de un padre, una madre y un hijo); en el caso de Tebas eran Amón, Mut y Jonsu. Amón se convirtió en dios protector de la monarquía y del Estado, adquiriendo gran influencia los sumos sacerdotes de Amón.

Durante el Reino Medio los reyes eran aun la mayoría enterrados en pirámides. Sesostris III construyo una pirámide en Dahshur, así como Amenemhat II Amenemhat y III. Dahshur fue la necrópolis real de Egipto durante el reinado de Amenemhat II, rey de la dinastía XII. La pirámide de Amenemhat II está algo deteriorada, pero en sus proximidades se encontraron varias tumbas no expoliadas de damas reales, conteniendo todavía muchas joyas..

La pirámide de Sesostris III formaba parte de un inmenso complejo con varias pirámides más pequeñas para damas reales y un templo, al sur de la pirámide. En una tumba, junto al callejón de la pirámide, fueron encontrados los tesoros de las "hijas de rey".

GOSEN


Gosén o la Tierra de Gosén (Hebreo: גֹּשֶׁן, Tiberiano: ɡoːʃɛn) es un lugar o nombre mencionado en la historia bíblica de José el Patriarca. La Septuaginta presenta el nombre como Gesan (Gremjkek: γεσαν, ɡesan, 'ɡe.zən), y Artapano como Kessan ('ke.sən), como el egipcio (ɡesen).
Gosén/Gesem está a pocos kilómetros al sur de la antigua capital de Avaris (egipcio: hatwaret), donde fue construida la ciudad de Pi-Ramsés.
En la dinastía XII de Egipto, Avaris fue un gran centro administrativo, convirtiéndose después en la capital de la XIV y XV dinastíashicsas de Egipto. Fue aquí donde José tuvo su casa. En Génesis 45:10, Gosén parece haber sido la zona de Egipto cercana al palacio del Faraón de José, en el Delta del Nilo, quien residía una parte del año en Menfis. Kenneth Kitchen escribió que a la familia de José le fue asignada la tierra en Gosén (después llamada Ramsés por Faraón (Génesis 47:6,11).1 Kitchen concluyó que ya que "Ramsés y Raamsés son términos idénticos, Gosén puede haber estado en las tierras cercanas a Ro-waty y Avaris, cerca de Canaán.2
De acuerdo a Génesis 46:31–34:
Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían. Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas."
José fue jefe de ministros de uno o mas faraones cuya identidad no se ha establecido de manera certera. The Oxford History of the Biblical World hace notar la falta en general de referencias bíblicas específicas hacia los sitios en Egipto, con la sola excepción de las ciudades de Pithom y Raamsés (Avaris).
Según la tradición, los israelitas vivieron en paz en Gosén por 400 años, hasta que llegó un nuevo rey a Egipto, quien "no conocía acerca de José" (Exodo 1:8) y los redujo a la esclavitud. Se dice que la estancia israelita en Egipto duró 400 años, de acuerdo a la interpretación literal del texto del Exodo; sin embargo, hay interpretaciones que difieren de las fechas dadas en la Biblia que argumentan que sólo fueron 210 años.
La identidad del Faraón del Éxodo es incierta. Se afirma que fue Ramsés II o su sucesor Merenptah. Otros apoyan el argumento de que due Amenofis II o su padre Tutmosis III. También se ha sugerido por una pequeña cantidad de eruditos que pudieron haber sido Amosis I (en el El Éxodo descodificado), Horemheb o Ramsés I.

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LOS COLOSOS DE MEMNON


Los colosos de Memnón (en árabe Al-Colossat o Es-Salamat) son dos gigantescas estatuas de piedra que representan alfaraón Amenhotep III situadas en la ribera occidental del Nilo, frente a la ciudad egipcia de Luxor, cerca de Medinet Habu y al sur de las grandes necrópolis Tebanas.
Las dos estatuas gemelas muestran a Amenhotep III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el Este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa Tiy y a su madre Mutemuia; los paneles laterales muestran una alegoría en bajorrelieve del dios de la inundación anual, Hapy.
Las estatuas están esculpidas en grandes bloques de cuarcita, traídos especialmente desde Guiza y de la cantera de Gebel el-Silsila, al norte de Asuán. Incluyendo las bases de piedra sobre las que se sustentan, las estatuas tienen una altura total de dieciocho metros.
La función original de los colosos fue la de presidir la entrada al complejo funerario de Amenhotep III: un inmenso centro de culto, construido en vida del faraón, en el que se le adoraba como al dios en la tierra. En esos días, el complejo del templo era el mayor y más espectacular de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas. Incluso el Templo de Karnak era menor que el conjunto funerario de Amenhotep. Hoy en día, sin embargo, quedan pocos vestigios del templo.
Detalle del trono.
El historiador y geógrafo griego Estrabón explica que un terremoto, en el año 27 a. C., dañó a los colosos. Desde entonces se decía que las estatuas "cantaban" cada mañana al amanecer, concretamente, la estatua situada más al sur. La explicación es que el cambio de temperatura, al comienzo del día, provocaba la evaporación del agua, que al salir por las fisuras del coloso producía el peculiar sonido. El emperador romano Septimio Severo nos privó de este fenómeno al restaurar la estatua en el siglo III d. C.
El nombre "Colosos de Memnón" proviene del período helenístico. Los colosos fueron bautizados por los primeros viajeros griegos con tal nombre porque la pronunciación de «Phamenoth» (Amenofis), que escuchaban a los lugareños, les recordaba a la de Memnón un héroe griego de la guerra de Troya, rey de Etiopía, que llevó a sus ejércitos desde África hasta Asia para ayudar a defender la sitiada ciudad y que fue finalmente derrotado por Aquiles.
Los colosos no parecen tan colosales; al contrario, se mantienen acordes con todo lo que los rodea, como si fueran del tamaño natural de los hombres, y nosotros fueramos los enanos, no ellos los gigantes

viernes, 22 de marzo de 2013

HALLAN ESTATUA DEL SUPUESTO ABUELO DE TUTANKAMON


Arqueólogos egipcios han conseguido rescatar una impresionante estatua de 3.000 años de antigüedad que según parece representa a Amenhotep III, el supuesto abuelo de Tutankamón.
‘La estatua fue descubierta cerca de la entrada norte del templo de Amenhotelp III y representa al rey sentado en un trono de Amón’ explicó Zahi Hawass, el máximo responsable de la arqueología en Egipto.
La mitad superior de granito rojo de la estatua fue descubierta en el lugar del templo funerario del citado rey, al sur de Luxor. Esta parte de la estatua mide 1,30 metros de altura y casi uno de ancho. Lo más impresionante de la pieza son sin duda los detalles de la cara del rey. Los arqueólogos que están estudiando el caso sugieren que la estatua podría haber medido unos 3 meses en su estado original.
Este hallazgo se suma a los numerosos descubrimientos hechos recientemente por los arqueólogos egipcios en la zona de Luxor. De hecho, los descubrimientos de estatuas de granito rojo no son extraños, lo especial de este en concreto es que pertenece al rey Amenhotep III.
Después de realizar pruebas de ADN y otros análisis, los investigadores han determinado de que Amenhotep III podría tratarse del abuelo de Tutankamón.
La de misterios que aún nos aguardan en equipto…