viernes, 7 de diciembre de 2012

KA

Ka es la "fuerza vital", un componente del espíritu humano, una pizca del principio universal e inmortal de la vida, según la mitología egipcia. Para los antiguos egipcios los componentes del espíritu humano eran: Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut.
Ka
en jeroglífico
D28 Z1
Se pensaba que el ka era creado por Jnum, con su torno de alfarero, para ser depositado en los hijos en el momento de su concepción. Este elemento confería la inmortalidad a cada hombre que incluso podría transformarse en un dios, necher, si lo hubiere merecido por sus excepcionales buenas acciones durante su vida en la Tierra.
Los egipcios también creían que el ka se mantenía por medio de los alimentos. El ka podía perdurar en el cuerpo del difunto si se conservaba momificado; por esta razón era necesario embalsamar a los cadáveres, y se debían depositar ofrendas de alimentos a los difuntos, aunque era los kau de las ofrendas lo que se consumía, no la parte material.
El ka de los dioses y faraones estaba indisolublemente unido a su cuerpo, mientras que los demás egipcios obtenía su ka por mediación del faraón. Las condiciones de la vida futura en la Duat dependían del veredicto en el juicio de Osiris.
"El ka del rey posee un poder especial, procede directamente del dios y se relaciona también con los súbditos debido a que el ka de éstos procede del rey o es el propio rey. Es uno de los elementos sustentantes de la monarquía divina y de su autoridad.
El ka ("Gemelo" o "doble") del rey acabó convirtiéndose en un dios-Luna, Jonsu, el ka por excelencia del Sol"

Henri Frankfort1

EL KA

El ka, al igual que el ba, carece de una traducción exacta. La usaban los Egipcios para describir la fuerza generadora de vida de cada individuo; tanto humano como divino. Se le consideraba como el principal ingrediente para diferenciar a la persona viva de la muerta, de ahí que, a veces se tradujese, por “sustento”. Nacía con el Individuo y, a partir de entonces, hacía las funciones de “doble” suyo. En el arte funerario aparecía, a veces, como una figura más pequeña, de píe, junto a la del viviente. El ka, como se ha dicho, se consideraba como el portador de las fuerzas generadoras y vivificantes, pero también como símbolo de la vitalidad ininterrumpida que se transmite de generación en generación. Empezaba a existir en el momento del nacimiento y seguía existiendo en el más allá después de su muerte.
Cuando un individuo fallecía, el ka continuaba viviendo por lo que requería el mismo “sustento” que el ser humano había disfrutado durante su vida, de ahí que se le proveyese de ofrendas auténticas de alimento, o bien mediante su representación en las paredes de las tumbas, todo ello mediante la invocación de la Fórmula de las Ofrendas directamente dirigidas al ka. Se daba por hecho que el ka realmente no consumiría los alimentos pero sí asimilaría la fuerza generadora que poseían. Estas eran las ofrendas que solían colocarse en las tumbas ante la Falsa Puerta.

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