jueves, 19 de noviembre de 2015

EL ARTE EN EGIPTO

Como se ha comentado, la geografía del paisaje que se les ofrece, tiene una influencia directa en la concepción de vida y en las creencias religiosas que rigen en cada asentamiento humano. Egipto no es una excepción.  Las características del desierto que rodea a esta gran civilización están presentes en todas sus manifestaciones de arte. A modo de descripción de este paisaje dejaré a Elie Fauré que nos ubique con su poética expresión literaria de la historia del arte, en los terrenos en los que vamos a adentrarnos.
“La inmovilidad de este suelo, de este pueblo cuya monótona vida encierra en sí las tres cuartas partes de la aventura humana, aparenta haber querido perpetuarse en las líneas de piedra inflexible que nos lo definían antes incluso de que conociésemos su historia.  Todo dura alrededor de las Pirámides.  De las cataratas al Delta, el Nilo corre solitario entre dos orillas idénticas, sin una corriente, sin un afluente, sin un remolino, empujando desde el fondo de los siglos su masa regular de agua.  Campos de cebada, de trigo, de maíz, palmerales, sicómoros. Un implacable cielo azul, de donde cae el fuego en oleadas incesantes casi sombrío durante las horas del día en que el ojo puede contemplarlo sin daño y más claro en la noche, cuando la marea creciente de las estrellas extiende su resplandor por él.  Vientos tórridos que levantan las arenas, luz en que vibra el aire cálido y recorta las sombran en el suelo, colores inalterables, índigos, rojos calcinados, amarillos sulfurosos, licuados en metal por los crepúsculos llameantes.  Sólo el velo transparente de los verdes y otros de los cultivos que cambian periódicamente.  Un silencio donde las voces vacilan como si temiesen romper los muros de cristal.  Más allá de esas seiscientas leguas de vida inmutable y poderosa, el desierto, sin otro límite visible que ese círculo que forma también el horizonte de los mares.”
Son formas geográficas que llaman a la eternidad.  Mirar hacia el horizonte de cerros y cerros de arena interminables, nos deja quietos, inmutables tratando de ver más allá y fantaseamos tratando de adivinar el misterio que se esconde detrás.  Este era el paisaje de los egipcios.  No nos extraña entonces que su arte esté íntimamente ligado al misterio de la vida más allá de la muerte.

El río Nilo marca con su crecimiento y con su descenso la vida cotidiana de este pueblo, que se organiza dependiendo de su marcha regular.  Dependen de este vaivén y sobreviven del calor cuando el río derrama el limo negro,…”el limo fértil, el limo padre de la vida.”

El Arte 
Dos son quizá los aspectos más llamativos del arte egipcio, que se desarrolló a lo largo de 3000 años.  Por una parte el anonimato de sus creadores y por otra un estilo independiente. 
El artista egipcio no era reconocido,  normalmente era un funcionario al servicio del estado o de los templos. El oficio era aprendido en escuelas que enseñaban los cánones establecidos y normalmente pasaba de padres a hijos. Todo lo que se creaba debía estar de acuerdo a estos cánones.Las mayores expresiones de arte nos llegan a través de la figura del faraón que era quien encargaba los trabajos, mientras que el ejecutor de las obras permanece casi siempre en el anonimato. 
Por otra parte el arte egipcio nunca se vio influenciado ni por los acontecimientos históricos ni por tendencias extranjeras, más bien todo lo contrario. Fueron los invasores quienes se vieron influenciados por las expresiones egipcias.
Los temas que se confiaban al arte eran la salvación y consecución de la fama imperecedera y la temática que es común a toda religión primitiva: el culto a los muertos.  Las imágenes del arte son solemnes representativas y sublimemente estilizadas.
En general en Egipto nunca fue  estimada la originalidad del hallazgo de los temas, sino que mas bien la ambición del artista se dirige hacia la solidez y precisión de la ejecución, lo que sorprende incluso en obras menores y compensa la falta de libertad en la creación.  Según Platón el arte es repetitivo, se emplean los mismos colores, los mismos esquemas durante siglos.
El egipcio no entendía el arte como podemos hacerlo nosotros en la actualidad. Los objetos no se creaban con una intencionalidad propia del artista. Para todos nosotros el arte incluye reglas que permiten hacer las cosas bien, pero sobre todo es belleza, por que lo que confiere a un objeto su valor artístico es el hecho de estar bien hecho, más que el sentido práctico para el que se ha creado. 
Ahora bien el artesano egipcio, y decimos artesano por que no existía diferencia entre el creador de vasijas y el pintor de sarcófagos en cuanto a término artístico, hace las cosas en su sentido práctico. 
Muy pocas obras fueron producto del "arte por el arte". El arte tenía su funcionalidad y el artista se regía por las reglas y cánones establecidos en las escuelas, tanto como para decorar, como para construir los templos o las tumbas.  
El arte egipcio es religioso y funerario.  La importancia recae en lo que ha de venir que en lo que se vive cotidianamente.  Es más, se vive para proyectarse en la muerte y la muerte es en realidad la verdadera vida.  
Cito a Fauré:
“En el concepto del pueblo egipcio, el hombre que muere entraba simplemente en la verdadera vida.  Pero, al igual que en todas las concepciones inmortalistas que sucedieron a la suya, el deseo de inmortalidad de los egipcios no escapaba a la necesidad irresistible de asegurar una envoltura material al espíritu, siempre viviente.  Era preciso construirle una morada secreta, donde su cuerpo embalsamado permaneciera al abrigo de los elementos, de las bestias de presa y, en particular, de los demás hombres.  Era preciso  que tuviese con él los objetos familiares, alimentos, agua. Era preciso, sobre todo, que su imagen, envoltura inmutable del doble que no ha de abandonarle, le acompañase en las sombras definitivas.  Y puesto que nada muere, era preciso resguardar para siempre las divinidades simbólicas que expresaban las leyes inalterables y la resurrección de las apariencias:  Osiris, el fuego y los astros, el Nilo, los animales sagrados que regulan el ritmo de sus emigraciones al ritmo de sus crecidas y de sus silencios.”
La Teoría de las Imágenes 
Como lo definiera Garnot, en su libro “la vida religiosa en el Antiguo Egipto”, “la imagen, lejos de ser un simple reflejo, desdobla en cierta manera lo que representa, en condiciones tales que las propiedades del original son trasladadas íntegramente a la copia”. 
Desde entonces, las estatuas cobran vida y los dibujos se mueven, pues el hombre con sus herramientas de talla o pintura, da existencia a seres nuevos, y crean objetos suplementarios útiles para el diario vivir. 
La pintura que cubre cada imagen u objeto y hasta los ojos artificiales de una efigie expresan sin reparos que ellas están “vivas” y les observan. 
El arte es un desafío a la historia, nace de la necesidad de los hombres de dejar su huella mas allá de los avatares del tiempo, de oponer la obra de los hombres a la de los dioses. 
El milagro egipcio es ante todo, el milagro de la piedra, la que expresa el deseo evidente de superar la muerte, o más aún, de incluir la muerte en las perspectivas de la vida. 
Los primeros monumentos egipcios son las mastabas, luego las pirámides de piedra, moradas eternas de los reyes-dioses que aún hoy nos miran desde la eternidad. 
En tiempos de las pirámides, los soberanos, sin perjuicio de prepararse para la vida en eternidad, construye monumentos formidables que les recuerden mucho tiempo después de su partida. 
Desde los impresionantes templos de Karnak, Luxor y Abu Simbel hasta las pirámides de Sakkara, Unas, Keops, Khefrén y Micerino vemos algunos ejemplos que nos muestran al hombre, en su intento por agradar a los dioses que le observaban. ... “el tiempo no significa nada, sólo la eternidad importa”. 
La cultura egipcia es muy compleja. Existen estudiosos llamados "egiptólogos" que han pasado su vida investigando los misterios del antiguo Egipto. No quiero en este estudio hacer un análisis muy detallado de la vida egipcia. Podemos si a través de sus obras artísticas entender cuáles eran sus principales inquietudes y su concepción de vida. Es muy grande su legado artístico, y no soy una erudita en el tema. Mi intención es que nos empapemos y entendamos que el arte nos narra y podemos conocer a través de él, la cultura de los pueblos antiguos.
Principales manifestaciones artísticas 
La Arquitectura
Las construcciones religiosas constituyen la casi totalidad de las obras arquitectónicas que se conservan. Virtualmente todas ellas aúnan los valores simbólicos con los estrictamente funcionales. 

No está bien establecida la naturaleza precisa del simbolismo que preside las construcciones funerarias (pirámides, mastabas y tumbas cavadas en la roca),  pero en los templos el tema está relativamente claro.  Es probable, sin embargo, que los principios fueran similares en ambos casos

Las construcciones presentaban  características ideales, un mundo purificado y separado del mundo cotidiano.  Ese simbolismo se expresaba en la planta y diseño de los templos, así como en la decoración de los muros y techos.  

La Arquitectura en los diferentes períodos

Muchas son las obras arquitectónicas de los egipcios.  A continuación las imágenes están divididas según el orden de los períodos en que se desarrolló la cultura egipcia antigua 
Tercera Dinastía

Mastabas (2.660 a.C.)
Edificación funeraria con forma troncopiramidal, de base rectangular.

Las mastabas se construyeron con adobes (ladrillos de barro), y posteriormente de piedra.

Durante la III dinastía se convirtieron en pirámides escalonadas y su exterior trabajado con cuidadoso estilo para dar la imagen de un palacio.

La  Pirámide escalonada  de Zoser  Sakkara 2680 a.C.
Levantada sobre una mastaba tradicional

Anexa a la tumba, hay una capilla con las paredes externas empaneladas y coronada por un friso de cobras, primera aparición de este elemento faraónico, decorativo al tiempo que protector, en la arquitectura egipcia.

Necrópolis 3000 - 2000 a.JC.
La pirámide es parte de un vasto recinto funerario, con templos y otras construcciones para ofrecer oficios religiosos al faraón.  El mas complejo que se conserva es el conjunto arquitectónico que rodea la pirámide de Zoser, creado por Imhotep, quien es el primer creador que se identifica en la historia.
 
La Columna
Un elemento importante que emerge en esta arquitectura. Si ponemos atención a las primeras construcciones, éstas son de madera y adobe.  Los elementos estructurales o pies derechos pocas veces salen al exterior de la construcción como un elemento único, y generalmente se encuentran absorbidas a la fachada. La columna no cumple su función original de sostener estructuralmente  la construcción - carácter de un trazo expresivo. No cumple solo un papel decorativo en  la fachada; las proporciones, la sensación de fuerza ,la elasticidad que produce, el espacio entre cada una de ellas  o el grado de saliente que presentan,  participan de la intensión expresiva del creador.

Esta  característica de la columna, como elemento expresivo se manifiesta aún mas en la arquitectura griega, en la que  adoptan la columna egipcia y la perfeccionan.
 Cuarta Dinastía
Las Pirámides
La evolución de las pirámides alcanzan su máximo desarrollo en la triada de Gizeh:  Khephren, Kheops y Micerinos.

Las tres pirámides construidas de manera simple, de superficie lisa, estuvieron en un comienzo recubiertas de piedra cuidadosamente trabajada. 

Khephren (2600)

Kheops (2530) En ella están presentes los rasgos esenciales de las  otras.  La cámara funeraria ya no es subterránea sino que se ubica en el centro de la pirámide. En el entorno de las tres hay otros monumentos que también son de forma piramidal de menor tamaño y un gran numero de mastabas  destinadas a miembros de la familia real y cortesanos 

Micerinos (2470)

La Esfinge

Próximo al templo del valle de la segunda pirámide,  la de Khephren, se levanta la Esfinge. Tallada en la roca viva,  posiblemente una encarnación del divino faraón.  La cabeza del soberano emergiendo de un cuerpo de león, y aunque su rostro fue dañado durante la dominación islámica y la posterior presencia de tropas de Napoleón, se supone que es el rostro de Khephren el faraón.
Imperio Nuevo (1580-1085)
 
Período Saíta
El templo de Hatshepsut 1480 a.C.

Combinación de arquitectura humana y natural - las rampas y columnatas imitan la forma del acantilado

Fue construido por la reina Hatshepsut en forma de terrazas de grandes dimensiones con columnas que se confunden con la ladera de la montaña, situada tras el templo. La obra se debe al arquitecto Senmut quien consiguió una perfercta armonía de proporciones además de emplear los mejores materiales. El templo está en parte excavado en la roca y en parte construido externamente, basándose en las construcciones previas realizadas por Montuhotep I.

El templo de Luxor 1390 a. C
Consagrado por Amenophis III  al Dios Amón a su esposa Mut y a su hijo Khonsu. construido con enormes macizos oblicuos que franquean la puerta, conocidos con el nombre de puerta o pilono;  contiene patios sucesivos con un efecto de grandiosidad impresionante que,  sin embargo,  parecen algo vulgar y exagerados si se comparan con el palacio del norte de Djoser o con el genio de Imhotep del imperio antiguo.

Templo de Ramsés II
Templo mortuorio.  Ramsés II creó muchísimos monumentos durante su largo reinado de sesenta y siete años en todos los tamaños y materiales.  Grandes monumentos en Tebas, Menfis, Hermopolis.   
Estatuas colosales esculpidas in situ en la blanda piedra arenisca de Nubia, exigían una técnica más somera y proporciones relativamente achaparradas para que pudieran tener cierta estabilidad estructural

 La Escultura 
Casi todas las  grandes esculturas muestran una figura que mira de frente, en una línea que forma ángulo recto con el plano de los hombros, y cuyos miembros quedan enmarcados dentro de los mismos planos.  Por lo general, están en reposo o sentadas, sin desarrollar actividad alguna.  
Las principales excepciones a tan rígida geometría son las cabezas que miran hacia arriba, quizá para ver el sol, o hacia abajo, como en las representaciones de escribas, que se concentran en el papiro desplegado sobre su regazo.  Algunas figuras arrodilladas muestra a veces los músculos flexionados de las pantorrillas,  presumiblemente dando a entender que su postura es un gesto momentáneo de deferencia.  Los detalles de este tipo y las leves indicaciones de la coherencia orgánica del cuerpo se restringen a las obras mas delicadas en que la rigidez normal se da por supuesta y  se suaviza, probablemente por razones estéticas.
Técnicas
En la obra artística de dos  y  tres dimensiones la base era el dibujo preparatorio.  Se utilizaban pautas cuadriculadas o conjuntos de líneas de guía para asegurarse una representación cuidada y precisa.  Hasta la XXVIII dinastía, las pautas del cuerpo humano se medían con el tamaño del puño de la figura, que se dibujaba en un ángulo, y que se relacionaba proporcionalmente con todas las otras partes del cuerpo.  En teoría la pauta tenía que rehacerse para cada figura de diferente tamaño, pero en la práctica las figuras menos importantes se dibujaban a menudo a mano alzada.  Los dibujos preliminares se inscribían dentro de estas pautas, y se convertían en un producto acabado mediante un largo proceso de corrección y elaboración.  Evidentemente, los artistas trabajaban en grupos y probablemente se especializaban en sus respectivos cometidos.
Las obras de escultura partían de bloques cuadrados, cuyos lados principales servían de superficies para las pautas y dibujos.  Después, la piedra iba siendo tallada sobre la guía del dibujo, y a medida que la obra progresaba se iban renovando una y otra vez los dibujos.  Existen obras casi terminadas por completo que todavía tienen marcada la línea del eje vertical por el centro de la cara.  Como en el relieve, los estadios finales comprendían el pulido de la superficie, para eliminar las marcas de las herramientas, y la aplicación posterior de una capa de pintura.
Las dificultades técnicas de la escultura variaban notablemente según los materiales empleados, aunque los egipcios llegaron a dominar con las herramientas mas sencillas hasta los materiales más duros de que disponían.  Esta labor, que no escatimaba esfuerzos, fue el factor principal del éxito, aunque no explique por sí sola la maestría y exquisitez de los productos logrados.

La Escultura en los diferentes períodos
Tercera Dinastía
Escultura del Faraón Zoser
Lo novedoso de ella es su identidad, propia de un retrato, con sus pómulos salientes y su boca fruncida, rasgos que dan la pauta a los retratos de su tiempo.


Rahotep y su esposa Nofret 2630 - El Cairo


Esculturas de piedra caliza pintada.  La pareja debe su naturalidad a lo vívido de los colores.  Técnica utilizada, pero esta es una de las pocas que se ha conservado intacta.   Los ojos son incrustaciones de cuarzo brillante.

Cuarta Dinastía
 Triada de Micerinos, Hathor  y el nomos de Hare


Sirve de modelo para estatuas emparejadas tanto particulares como reales.  Primer ejemplo del faraón en compañía de deidades


Micerino y la reina, su esposa, 2470 a.C.


Imagen frontal de la pareja en una actitud de firme serenidad. Sin llegar a la realidad pura, pero si a una gran expresión debido a la sublimación y la síntesis de la forma. 
Micerino - vigor muscular retenido, insinuándolo en una sutil tensión de piernas y brazos y la quieta vigorosidad del torso.  
 La reina - la suavidad de la forma nos entrega gran sensualidad que se acentúa en sus finos rasgos. Están también insinuados de manera precisa los pechos y el vientre. - desplazamiento del pie izquierdo hacia adelante. (Dinamismo)


El Escriba Sentado, (2400 a.C.) Sakkara


Esta escultura nos muestra una síntesis de la forma que nos sugiere de manera precisa la realidad sin llegar a lo excesivo, de ahí se deriva su bella fuerza expresiva. Esta fuerza enaltece en una simple actitud, una labor muy importante como es la de escribano. El personaje, de postura plácida y de lacia anatomía varonil, no presenta el vigor muscular de la juventud, pero si acentúa la dignidad de su cargo, en la viva expresión de su rostro armónicamente proporcionado. 
Imperio Medio   (2134-1785) 
Período Tebano


Portadores de ofrendas 1900 a.C.


Modelos escultóricos en madera pintada

Sesostris III


Retrato escultórico que nos muestra un realismo sicológico que le infiere una visión interior.


Imperio Nuevo   (1580-1085)
Período Saíta
La Reina Nefertiti 1360 a.C.


Suaves rasgos de anatomía facial, los cuales detienen un instante su belleza, otorgando un mayor dinamismo y naturalidad a la figura.


El rostro de Tut - ankh - amón en su sarcófago de oro


Laboriosamente trabajado,  que por un lado muestra una composición expresiva y por otro un virtuosismo orfebre


Escultura del faraón Ramsés II 1278 a.C.


Escultura colosal de granito negro en la que aparece vestido a la moda de su tiempo con un cetro en forma de cayado.  Con figuras diminutas representando a la reina Nefertari y a su hijo el príncipe Amenhirkopshef a cada lado del trono de Karnak

Relieve y pintura egipcios 
Existe una cercana relación entre el relieve y la pintura egipcia. Tienen estas dos manifestaciones una serie de características comunes en su temática y en los canones establecidos. El dinamismo del relieve y de la pintura se contrapone con el hieratismo de la escultura. La decoración de los muros de los templos y los palacios está configurada tanto de relieves como de pinturas. El tratamiento de la pintura se asemeja mucho al relieve porque el dibujo del contorno se talla en la roca, luego se pinta.  Ambas son representaciónes de la vida cotidiana, y están tallados en las tumbas. En estas representaciones siempre suele haber referencias al Nilo. Son alegorías a la vida del difunto que está en la tumba, que narran su existencia en la tierra. Se representan en registros paralelos y sin interrupción de escenas. La separación de registros se hace siempre con líneas simples. Hay una jerarquización por tamaños; Tienen inscripciones, que pueden ser conmemorativas, especialmente en las escenas alegóricas.
Técnica del Relieve 
El relieve en general suele ser bajorrelieve. Al principio en dos planos , y luego en el Imperio Medio y Nuevo fundamentalmente se transforma en un hueco relieve. Sobretodo en los que están en el exterior de los templos o tumbas, debido a que esta técnica permite que la luz solar destaque los contornos del relieve. 

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