martes, 7 de febrero de 2012

Akenaton y el arte egipcio

"El periodo de Amarna coincide con el reinado de Ajenaton (Amenofis IV), 1352-1336, faraón de la XVIII dinastía, que estableció un único culto al dios Atón, manifestación del disco solar. Prohibió el culto a todos los demás dioses y abandonó Tebas, la ciudad de Amón, y estableció una nueva ciudad en un lugar que hasta entonces nunca había sido habitado (...)
La producción artística responde a unos nuevos conceptos estéticos que presentan al faraón y a otros miembros de la realeza con un físico alejado de aquellos modelos a los que la iconografía egipcia nos tenía acostumbrados. Ajenatón aparece como un hombre cuya cabeza presenta una acusada forma oval, labios gruesos, hombros exiguos, vientre saliente y muslos pronunciados. Su esposa Nefertiti y sus hijas presentan rasgos similares que parecen responder más a una tendencia estética que a problemas físicos reales. Además de estas innovaciones en el físico de los personajes reales, las actitudes que presentan son también novedosas. Las princesas aparecen en brazos de sus padres, que parecen jugar y dialogar con las pequeñas, las niñas juegan o comparten la comida, y toda la familia hace sus ofrendas al único dios, el disco solar, que alarga sus rayos para acariciar con sus múltiples manos a sus seres queridos".

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