viernes, 10 de febrero de 2012

Historia de la ciencia

Papiros jeroglíficos de los egipcios y tablillas con escritura cuneiforme de los caldeos son los

primeros en transmitirnos el recuerdo de un fondo primario de conocimientos científicos,

adquiridos sin duda con muy largas y pacientes observaciones. Los egipcios de la época de los

faraones de la IV dinastía conocían los cuatro puntos cardinales, sabían determinar los

momentos de los equinoccios, que llegaban cuando el Sol se levantaba y se ponía en las

direcciones de las caras norte y sur de sus pirámides. Entre todos los pueblos de la antigüedad,

fueron los primeros en conocer, con notable exactitud, la duración del año solar, que

calcularon —30 siglos a. de C.— en 365 1/4 días. Los desbordamientos anuales del Nilo

implicaban, después de cada inundación, la necesidad de una nueva mensura de las tierras

arables y los trabajos de sus agrimensores exigieron algunos conocimientos geométricos

(geometría

= medición de la tierra). Los egipcios podían calcular el área del rectángulo, del

triángulo, del trapezoide, y hasta el volumen de algunos sólidos. Al clásico problema de

"cuadrar el círculo" —que equivale a llevar el cálculo del perímetro y de la superficie de un

círculo al del perímetro y superficie de un cuadrado—dieron una solución bastante exacta,

atribuyendo al famoso número PI —motivo de tantos dolores de cabeza para los griegos— el

valor de 3,16 (en lugar de 3,14) . Resultado admirable para un matemático de veinte siglos

antes de Cristo, época del Papiro Rhind, principal fuente de nuestras informaciones sobre los

conocimientos matemáticos y geométricos del antiguo Egipto. Sin duda, la geometría de los

agrimensores del Valle del Nilo no revela ningún esfuerzo de generalización o demostración,

y sólo es una colección de reglas empíricas, apenas la sombra del soberbio sistema de los

teoremas que crearán más tarde geómetras griegos. Alejados de toda preocupación teórica —

característica del espíritu heleno—, los egipcios consideraron las ciencias como un medio para

realizaciones prácticas; su química sólo era el arte de obtener o elaborar algunas materias;

particularmente la fabricación de esencias y la farmacopea llegaron a un alto grado de

esplendor. Empero, especulaciones sobre el cómo y porqué de las transformaciones químicas

les eran extrañas. Su biología —dentro de lo que permiten juzgar los textos descifrados— se

confunde con su medicina y concierne ante todo a la búsqueda de propiedades curativas en

las plantas. Agreguemos que eran hábiles cirujanos, como prueba el Edwin Smith Papirus,

cuyo contenido esencial —examen, diagnosis y tratamiento de una cincuentena de

enfermedades— se remonta a un tratado quirúrgico compuesto unos 2.500 años antes de

Cristo, el cual representa uno de los más viejos documentos de la historia de las ciencias.


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