martes, 18 de septiembre de 2012

El reinado del faraon Tutmosis III


El reinado del faraón egipcio Tutmosis II sugiere una crisis

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Un conjunto de datos arqueológicos sugiere que tuvo lugar una crisis durante el reinado del faraón egipcio Tutmosis II de la dinastía XVIII.
Miami (FL) – (SBWIRE)- 03-19-2012
El arqueólogo y presidente de la Paleontological Research Corporation, Dr. Joel Klenck, formado en Harvard, señala que una serie de descubrimientos arqueológicos evidencian una crisis durante el reinado del faraón egipcio Tutmosis II (apr. 1492-1457 adC) en la dinastía XVIII. Una inscripción de su sucesora Hatshepsut (apr. 1479-1457 adC) en su templo subterráneo Speos Artemidos, indica que Egipto estaba “destrozado” y “hecho añicos” antes del comienzo de su reinado. Hatshepsut también indica que un contingente de “vagabundos” surgió de las poblaciones que en su momento habían controlado el norte de Egipto y provocó su destrucción. Hatshepsut señala que estos vagabundos fueron responsables de “destruir todo lo que había sido hecho”.
Klenck comenta, “El reinado de Tutmosis II terminó entre 79 y 86 años después de que Seqenenre Tao II (apr. 1560-1555 adC) comenzara a reconquistar el norte de Egipto de las manos de las poblaciones extranjeras de los Hicsos que controlaron Egipto durante el Segundo Periodo Intermedio (apr. 1650-1550 adC). Los textos egipcios indican claramente que el hijo de Tao II, Ahmosis I, venció a los Hicsos y conquistó su capital Avaris hacia el 1550 adC. Pero la inscripción de Hatshepsut indica que otro grupo ‘de entre los asiáticos’ permaneció en Egipto y lo destruyó ‘hasta (la llegada de) mi majestad’ o antes del comienzo de su reinado”.
Por otra parte, hay evidencias de que una enfermedad afectó a la corte real antes del reinado de Hatshepsut. La momia de Tutmosis II es la única de un faraón de la dinastía XVIII cubierta de quistes derivados de una enfermedad desconocida. Estas lesiones cubren la espalda, cintura, brazos y piernas de Tutmosis II y muestran un conjunto de pápulas, costras y cicatrices de hasta varios centímetros de longitud. Estos quistes cubren también el cadáver de la nodriza Sitre-In, que probablemente no estaba emparentada con el linaje real. Además, Hatshepsut y su sucesor Tutmosis III (apr. 1457-1425 adC) presentan trazas de la enfermedad que parecen indicar que su piel sanó después de un tiempo. Pruebas recientes de ADN sugieren que Tutmosis III podría no estar emparentado con Tutmosis II. El hecho de que Sitre-In y Tutmosis III muestren trazas de la enfermedad sugiere que esta no era hereditaria, pero afectó ampliamente a Tutmosis II y su corte.
Un conjunto de evidencias circunstanciales también sugieren una crisis en el reinado de Tutmosis II. Klenck indica “Los faraones proclamaban a sus sucesores y en general ignoraban sus fallos o crisis. Un gobierno egipcio con problemas se caracteriza normalmente por pocos artefactos fuera de los confines del enterramiento real asociados con un reinado de una duración razonablemente larga”. Sin embargo, a pesar de que el arqueólogo Georges Daressy registró una inscripción según la cual Tutmosis II había reinado dieciocho años, el rey posee pocos escritos, monumentos o pequeños artefactos atribuibles a su reinado en comparación con la mayor parte de faraones de la dinastía XVIII. Más aún, los proyectos de construcciones pertenecientes a Tutmosis II son mínimos y comprenden una puerta inacabada de caliza en Karnak y fragmentos de construcciones en Semna, Kumma y Elefantina.
El funcionario egipcio Ahmosis Pen-Nejbet mencionó que Tutmosis II llevó a cabo una campaña en el Sinaí contra los ‘shasu’ o errabundos. Esta campaña podría haber sido problemática. Klenck señala “Desde el final del reinado de Tutmosis y a lo largo del de Hatshepsut, los ejércitos egipcios no salieron de su país durante al menos veintidós años, hasta el reinado de Tutmosis III”.
Inscripciones públicas de Hatshepsut después del reinado de Tutmosis II muestran su temor ante los ciudadanos egipcios. En un obelisco de Karnak, Hatshepsut escribió: “Ahora mi corazón vacila pensando en lo que el pueblo dirá”. La preocupación de Hatshepsut sobre la opinión de la plebe es muy excepcional cuando se considera que en la casi totalidad de periodos los faraones eran considerados dioses que gobernaban sus pueblos con un poder absoluto. Más aún, hay inscripciones públicas que la retratan como el vástago mayor, hijo, rey varón y heredero favorito de su padre Tutmosis I (apr. 1504-1492 adC). Klenck señala “La mayor parte de faraones alabaron a los regentes precedentes para mostrar la continuidad de dinastías exitosas. Las declaraciones de Hatshepsut indican lo opuesto. A pesar de que Tutmosis II era el esposo y hermano de Hatshepsut, ella parece no respetar su recuerdo en inscripciones públicas”.
Estos retratos únicos de Hatshepsut como el vástago mayor e hijo varón de Tutmosis I y los veintidós años que la reina gobernó sugieren que los sacerdotes de Amón-Ra y la nobleza secundaria fueron cómplices en dichas representaciones públicas y la extensa duración del reinado. Este apoyo a Hatshepsut difiere del comportamiento en la mayor parte de periodos en la historia de Egipto -hasta el periodo tolemaico- en los que los clérigos y funcionarios de la corte conspiraban para desgastar la autoridad de los faraones hembras.
Después de unos veinte años de reinado, el sucesor de Hatshepsut, Tutmosis III estableció un programa excepcional: las inscripciones de Hatshepsut como varón, vástago mayor, chico o hijo fueron cinceladas, quemadas, cubiertas con yeso o tapadas con piedra. Sin embargo, las referencias o imágenes de Hatshepsut como reina o mujer fueron en su mayor parte dejadas intactas. Tutmosis III también añadió inscripciones de Tutmosis II en edificios y modificaciones de estructuras a pesar de que este faraón no había tenido nada que ver con la construcción de tales edificaciones y que llevaba décadas fallecido.
Klenck señala: “Después del reinado de Tutmosis II, la corte egipcia parece haber sufrido una crisis de fe en su dios principal Amón-Ra”. La inscripción de Hatshepsut en su templo subterráneo Speos Artemidos informa que Ra “no actuó por mandato divino” durante la destrucción de Egipto antes de que ella comenzara a reinar. Posteriormente Tutmosis III construyó un complejo templario dedicado a una deidad competidora, Atón, en Iput-Isut. La decadencia en la adoración a Amón-Ra culminó durante el reinado de Ajenatón (apr. 1353-1335 adC) en el que el faraón convirtió a Atón en el único dios a ser adorado en Egipto. Los faraones siguientes de la dinastía XIX, que comenzó hacia el 1292 adC, volvieron a apreciar los dioses extranjeros Hicsos que habían sido adorados antes del comienzo de la reconquista egipcia del norte por Tao II hacia el 1560 adC. Klenck concluye: “Un conjunto de evidencias arqueológicas directas y datos circunstanciales sugiere que durante el reinado de Tutmosis II tuvo lugar una crisis que provocó una serie de acciones, alianzas, inscripciones y cambios ideológicos en Hatshepsut y faraones subsiguientes”.

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