martes, 4 de septiembre de 2012

LA MALDICION DE LOS FARAONES


Entonces, nuevamente Nefertiti apoyada por Ay y Horemheb, impusieron al segundo hijo varón de Akenaton, al niño TUT-ANKH-ATON que tenía 12 años y al que casaron con otra de sus hermanastras, la tercera hija de Nefertiti, ANKES-ATON que tenía 9 años. Era la forma de que pudiera subir al trono, pues su madre no había sido de sangre real como ya había señalado Maspero, el Director del Museo de Arqueología de El Cairo y luego confirmaría Carter. Aquello era mejor que crear una nueva dinastía, lo que no hubiese sido bien visto por el pueblo.
TUT-ANKH-ATON, que significa "la imagen viviente de Aton", a sus 12 años no podía mandar ni disponer mucho, así que fueron Ay, Horemheb y Nefertiti los que pactaron con los sacerdotes, haciendo restablecer el culto a Amon y devolviendo al clero sus prebendas y beneficios. Para tranquilizarlos más cambiarían el nombre de los monarcas por los de TUT-ANKH-AMON ("imagen viviente de Amón") y ANKH-ES-AMON.
La ciudad de Tell-el-Amarna fué abandonada y la corte se trasladó de nuevo a Tebas. La memoria del "hereje" fué perseguida y su nombre borrado de todas partes. Le negaron hasta el derecho de tener una tumba propia. Sin embargo, TUT-ANKH-AMON, llevó consigo a Tebas el cadáver embalsamado de su padre, para enterrarlo en el Valle de los Reyes, junto con su madre Tii. En 1891, Barsanti, excavando en el Valle descubrirá esta momia, que trasladó al Museo de El Cairo, donde la estudió Elliot Smith detrminando que tenía 30 años cuando murió.
Como compensación a la aceptación del nuevo Faraón por el clero egipcio, éste le exigió un decreto solemne condenando la herejía y restituyéndoles el poder oficialmente. Y el Faraón-niño firma el famoso Decreto del año IV de su reinado, que se conservó en granito de Karnak para la posteridad en la estela llamada de "La Restauración de los Templos" fechada en 1347 a.C., día 19 del 4º mes de la inundación (más o menos el 4 de noviembre).
El Faraón fué consagrado "Hijo de Amón" por el Sumo Sacerdote que le odiaba por ser hijo de Akenatón, el Faraón "hereje" y posteriormente es proclamado Rey del Alto y Bajo Egipto.
Pero la venganza de los sacerdotes y del ejército vencedores no se hizo esperar. La represión fué brutal. Hubo crucifixiones, piras humanas, torturas y se instaló de nuevo la esclavitud además de los oráculos, las hechicerías, los gastos suntuosos y los harenes.
Horemheb organizó una expedición militar a los países antiguamente sometidos y volvió a dominarlos. Este extraño egipcio, de familia real (su madre era hija del primer matrimonio de Amenofis III con una de sus hermanas), tuvo, como señala Tabouis "la habilidad política de saber cambiar de dioses, de dueño, de ideas y de moral. Fué un gran ambicioso que supo esperar su momento y hacer coincidir sus apetitos y sus intereses con el interés de la nación". Sus triunfos militares le granjearon la simpatía de todos, ejército, pue-
blo y Faraón. Y cuando llegó su momento, a la muerte de Tutankhamón, personalmente atravesó el pecho del sumo sacerdote Bekancos con su espada. Bekancos pretendía casarse con Nefertiti y erigirse en Faraón. Horemheb no se lo permitió y fué él quien se casó con Nefertiti y se coronó Faraón comenzando una nueva dinastía, la XIX. La Historia no lo dice, pero la muerte de Tutankhamón se podría atribuir a él.
¿Cómo murió Tutankhamón? Según los jeroglíficos hallados y traducidos, murió a los 18 años "en forma inesperada", cuando nadie podía pensar que esto podía suceder. La hipótesis del crimen se planteó enseguida por los arqueólogos.
Es un enigma que la Historia no nos ha desvelado claramente. Sólo podemos saber lo que se deduce del estudio de sus restos momificados. Desroches en 1963 señalaba que de estos estudios sobre la momia del Faraón no se pudo hallar nada que permitiese creer en esta hipótesis. Pero posteriormente, Harrison y su equipo parecen deducir que hubo un traumatismo de cráneo.
Por la edad a que murió, Tutankhamón no tuvo tiempo de hacerse construir una sepultura como hacían todos los Faraones en cuanto subían al trono. Por eso la sepultura de éste fué "improvisada" aunque muy bien construída y depositados en ella los tesoros fabulosos del monarca, más las ofrendas de sus partidarios y allegados.
Horemheb a su subida al trono organizaría otra terrible e implacable purga y sería el mayor iconoclasta de los faraones que le precedieron, tratando de borrar su recuerdo destruyendo sus estelas, nombres, cartuchos, estatuas y ordenando la eliminación de los partidarios de los antiguos monarcas.
Pero en la guardia que antes mandaba Horemheb había un oficial de estirpe real, llamado Ramsés, que había sido fiel sacerdote de Bekancos. Este oficial obtuvo la confianza del Ejército y esperó también "su momento". Y cuando después de 12 años de reinado de Horemheb estalló una revuelta sangrienta, Ramsés depuso a Horemheb y se instaló en el trono con el nombre de Ramsés I.

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