jueves, 19 de enero de 2012

La arquitectura egipcia

La arquitectura egipcia se caracteriza por su monumentalidad y colosalismo; sus construcciones no están hechas a proporción humana, sino divina y son excesivamente grandes y pesadas. La arquitectura está vinculada a la religión ya que es un símbolo del poder religioso y de amor al faraón, considerado un dios.

También presenta una estrecha relación con el medio geográfico. Egipto es pobre en madera, pero dispone de abundantes canteras de piedra lo que determinó que el material constructivo utilizado sea la piedra tallada de forma regular, en sillares enormes, colocados sin mezcla, para dar a sus edificios la mayor duración posible. La arquitectura es arquitrabada, con cubierta plana (adintelada), formada por bloques de piedra grandes, lo que propicia una arquitectura con predominio de líneas rectas, verticales y horizontales. Los elementos de soporte son el muro (muy grueso y en talud) y la columna, inspirada en la vegetación y cuyas formas son variadísimas:palmiforme, lotiforme, papiriforme o hathórica -una mujer con orejas de vaca- También hay columnas protodóricas precedentes de las griegas.

Apenas quedan restos de las ciudades debido a la pobreza de los materiales utilizados- paja y adobe.

  Las tumbas


Los primeros monumentos funerarios del Imperio Antiguo (2700-2250 a. de C.) son las mastabas: tumbas en forma de pirámide truncada, construidas en ladrillo que fueron primero enterramiento de faraones hasta que pasaron a ser enterrados en pirámides y luego sirvieron de tumbas para nobles y funcionarios, hechas en piedra y agrupadas en necrópolis alrededor de las pirámides. Constan de una capilla de ofrendas, que se abre a una cámara o serdab, con estatuas del ka o doble, decorada con pinturas y relieves y un pozo subterráneo que conduce a una cámara sepulcral donde se encuentra el sarcófago con el ajuar. El pozo se ciega con piedras para impedir el acceso.

Las construcciones funerarias del Imperio Antiguo más famosas son las pirámides, destinadas a enterramiento de los faraones y su familia. La primera fue la pirámide escalonada del faraón Zoser, en Saqqara, construida en piedra por superposición de seis mastabas; es el centro de un recinto funerario rectangular con otras construcciones, obra del célebre arquitecto Inhotep.

Las pirámides más famosas son las de los faraones Keops, Kefrén y Mikerinos, de la IV dinastía ( 2700 a 2500 a. de C.) en el complejo funerario de Gizeh. Realizadas en sillares de piedra, colosales (la de Keops mide 146 metros de altura) y laberínticas para hacerlas inaccesibles. Las pirámides asombran por su solidez constructiva; es la única de las siete maravillas de la Antigüedad que permanece en pie.

A partir del Imperio Medio (2050-1800 a. de C.) y especialmente durante el Imperio Nuevo (1580- 1070 a. de C) los faraones pasaron a enterrarse en hipogeos en el Valle de los Reyes. Son tumbas reales excavadas en la roca, con galerías y cámaras decoradas con pinturas y relieves. En Beni- Hassán hay ejemplos pertenecientes a las dinastías XI-XII.




  Los templos


Templo de Nefertari en Abu Simbel.
Templo de Nefertari en Abu Simbel.


Los primeros templos en el I. Antiguo estaban ligados a los complejos funerarios; eran el lugar para rezar por el muerto y llevarle ofrendas. En el I. Medio (2050-1580) se independizaron, pero no se han conservado bien. Los mejor conservados e importantes son los del Imperio Nuevo (1580-1070) dedicados a ser “vivienda de un dios” que era la función principal del templo.

La planta de un templo es rectangular y consta de las siguientes partes:

Una avenida de esfinges (esculturas con cuerpo de león y cabeza de mujer) conducía hasta la entrada del templo. Al final de esta avenida había dos obeliscos (monolitos en piedra con punta en forma de pirámide, con escritura jeroglífica, que simbolizaban un rayo de sol petrificado). Detrás estaba una gran puerta, rematada por gola y flanqueada por dos pilonos de forma trapezoidal, con muros en talud adornados con bajorrelieves. Tras la entrada se hallaba el patio hípetro -sin techo- pero con pórticos de colosales columnas, al que podía acceder el pueblo. Luego venía la parte privada del templo a la que sólo accedían los sacerdotes y algunos fieles para entregar ofrendas al dios de tamaño, altura e iluminación decrecientes, formada por la sala hipóstila, con columnas y techo, la sala de la barca sagrada que el dios utilizaba en sus viajes por el Nilo y el santuario, una cámara pequeña y oscura donde se guardaba la estatua del dios y dónde sólo podía entrar el faraón o el sumo sacerdote. El templo egipcio estaba pues jerarquizado, en tamaño, altura, luz y socialmente.

Los templos más importantes de este tipo pertenecen al Imperio Nuevo y fueron edificados por los faraones de la dinastía XVIII cerca de Tebas, como los de Karnak y Luxor.

Los templos funerarios solían ser de planta cuadrada, con antecámara y sala hipostila donde se efectuaban los ritos de purificación y momificación del faraón. Luego se trasladaba el cuerpo por una calzada hasta el santuario antes del entierro definitivo en la tumba. Constaban también de una cámara de ofrendas.

Otros templos funerarios son los speos, excavados en la roca. Los más importantes son el de la reina Hatsepsut XVIII dinastia, en Der- el Bahari con tres terrazas y columnas protodoricas. Y los de Ramses II, de la XIX dinastía, y de su esposa Nefertari en Abu Simbel, en Nubia. Cuatro colosales estatuas de Ramsés de más de 20 m. de altura decoran la fachada y su interior consta de varias salas que disminuyen en altura progresivamente. En 1968 fue trasladado pieza a pieza para salvarlo de las aguas de la presa de Asuan.

 

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